Schiaretti y los K: pelea total, impacto marginal
El enfrentamiento entre Schiaretti y el Gobierno nacional copó la agenda cordobesa, pero tiene impacto electoral limitado.
La intensidad que adquirió la disputa entre el gobernador Juan Schiaretti y el Gobierno nacional es tan elevada que distorsiona la real trascendencia electoral de las tensiones existentes en el último tramo de la campaña. Todo indica que ese enfrentamiento entre peronistas que copó la agenda política cordobesa de las últimas dos semanas tendrá un impacto casi marginal frente a las dimensiones del triunfo que todas las encuestas vaticinan en Córdoba a Juntos por el Cambio.
Luis Juez y Rodrigo de Loredo siguen sin sobresaltos su acercamiento a la sexta banca en Diputados y a un porcentaje de votos que se preanuncia imponente. Es de esperar que el domingo 14 la oposición le dará a ese triunfo la trascendencia de una anticipación: la del triunfo al que aspira en la elección provincial de 2023. Claro que entre el festejo del próximo domingo electoral y la elección del próximo gobernador transcurrirán dos años políticos que muy probablemente sean los más intensos en dos décadas de historia cordobesa.
Mientras tanto, los candidatos de Juntos por el Cambio respetan –a Juez cada vez le cuesta más contenerse– la campaña de diseño, que les ordena evitar cruces con el schiarettismo y que se agota en ataques en todos los frentes al kirchnerismo y en la promoción personal de los dos candidatos, que iniciarán la campaña provincial mucho antes de sentarse en las respectivas bancas del Congreso de la Nación.
En cambio, los dos peronismos que representan el Gobierno nacional y el Gobierno provincial elevan el tono del enfrentamiento e involucran a sus principales referentes en la contienda: Schiaretti y el presidente Alberto Fernández cruzaron dardos esta semana y sus ministros están trenzados en una esgrima permanente. Ayer el jefe de Gabinete, Juan Manzur, llegó a Córdoba junto a varios ministros y secretarios a decir que no hay privilegios para el Amba en el reparto de subsidios y a mostrar el tren metropolitano que promete poner en marcha la Nación. La inconsistencia de algunos planteos fue evidente y la réplica desde el Panal fue inmediata.
Esa encarnizada disputa peronista ni siquiera es por el segundo lugar. Está claro en todas las encuestas que Hacemos por Córdoba tiene una ventaja importante sobre la lista kirchnerista. El problema del peronismo cordobés es la otra diferencia: la que le sacan Juez y De Loredo. Esa brecha se acerca a los 30 puntos en varias mediciones. Hay un verdadero problema político para el oficialismo provincial detrás de esa cifra.
La atípica campaña del Panal apunta principalmente a pelear votos “amarillos”, y por eso profundizó abruptamente su oposición al Gobierno nacional. Pero en simultáneo Schiaretti repite que Mauricio Macri también chocó el país, un guiño a los desencantados con la gestión de Alberto y Cristina Fernández, en un intento por seguir restándole apoyo al kirchnerismo.
La disonancia que genera ese mensaje a dos puntas intentó corregirse con una simplificación extrema: el macrismo y el kirchnerismo son lo mismo, reitera el gobernador. Agrega que los dirigentes de ambas fuerzas son porteños y que vienen a Córdoba a buscar votos, pero que sólo piensan en el conurbano bonaerense. Cada visita de dirigentes nacionales es presentada por Hacemos por Córdoba como una intrusión.
El schiarettismo apunta a desalojar al Frente de Todos de la única banca de Diputados que renueva esa fuerza, porque ese es el escaño que le permitiría sostener su bloque de cuatro diputados en el Congreso Nacional.
El objetivo sigue siendo muy difícil, pero todos los planes que imagina Schiaretti tienen a ese bloque legislativo como punto de partida: confía en que tras el resultado electoral varios gobernadores peronistas se animarán a marcar distancia con el Gobierno nacional e intentará sumar legisladores al interbloque de Argentina Federal.
Alejandra Vigo tendrá el mismo objetivo en el Senado. Considera que esa fuerza puede terminar definiendo no sólo el cuórum de ambas cámaras sino la suerte de muchas leyes.
La apuesta es la misma que Hacemos por Córdoba viene realizando cada dos años. Esta vez es el propio Schiaretti quien le sumó trascendencia a la elección, al exponer que intenta una construcción nacional federal, liderada por el interior y ajena por completo al kirchnerismo. Ese discurso del gobernador cordobés no tuvo respuestas públicas desde otras provincias. En el Panal sostienen que todos los movimientos políticos del peronismo ocurrirán luego del resultado electoral.
Mientras tanto, algunos ministros provinciales empiezan a preocuparse por el costo del enfrentamiento total con la Nación. Advierten que sostener la Caja de Jubilaciones no es tan sencillo como “ir con una cautelar a la Corte Suprema” –como dijo Schiaretti– en caso de que se restrinjan los fondos. Dudan de que la relación institucional continúe en los buenos términos que registra hasta ahora. Y además saben que ese proceso ocurrirá en los dos años clave de la política local cordobesa. No faltan preocupaciones en el Panal. Tampoco sobran alternativas.

