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Política

Mapa político. Santilli, Llaryora y una duda que ya juega en Córdoba

El peronismo se monta sobre el flamante jefe de Gabinete para reavivar el fantasma del pacto que inquieta a la oposición. El juego de las sospechas ya empezó. El "plan B" de Juez.

01 de julio de 2026, 21:11
Santilli, Llaryora y una duda que ya juega en Córdoba
La entronización de Santilli en el gobierno libertario le sirvió al PJ para agitar los fantasmas de la oposición en Córdoba.

Con prisa y sin pausa. Ni un día dejó pasar el Gobierno de Córdoba para instalar la idea de algo parecido a un acuerdo con el ascendido Diego Santilli de cara a los comicios del año próximo. En los hechos, nada de eso existe. Es demasiado temprano. Pero el peronismo tiene una especial habilidad para intentar salir de sus propios pantanos creando ciénagas en las que queden atascados sus adversarios.

El sueño de Martín Llaryora y de todo el oficialismo provincial de competir sin competir del todo en 2027, cuando busque la reelección, volvió a cobrar fuerza con la llegada del “Colo” a la Jefatura de Gabinete. ¿Se trata de una expectativa fundada o apenas de una ilusión?

Tal como reveló La Voz hace unas semanas, Santilli y Llaryora se reunieron en privado en la Casa de Córdoba, en Caba. Sobre la mesa hubo de todo: reclamos por los fondos que la Nación aún no giró a la Provincia y un primer intercambio de miradas sobre el escenario electoral, tanto nacional como provincial. Fue allí donde Santilli deslizó un dato que en el Panal escucharon con atención: para los libertarios, en 2027 las prioridades serán la provincia de Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires. El resto, dio a entender, se puede conversar. O, mejor dicho, negociar.

De Loredo, Juez y Bornoroni, en Laboulaye, el 1º de febrero.
De Loredo, Juez y Bornoroni, en Laboulaye, el 1º de febrero. (La Voz.)

El flamante jefe de Gabinete también le transmitió al gobernador cuál es hoy la principal obsesión política de los Milei y de los Menem –“Lule” y Martín–: derogar las Paso. El proyecto incluiría modificaciones que todavía no aparecen explicitadas en el texto oficial, pero que el Gobierno considera indispensables para destrabar el resto de la ingeniería electoral.

La iniciativa permanece congelada desde hace semanas en el Senado por falta de acuerdos. El caso Adorni interrumpió las conversaciones. Santilli ahora intenta sacarla del barro y ofrecerles al Presidente y a su hermana Karina el primer gran resultado político de su gestión. La presencia de 14 gobernadores en su jura del martes aparece como un primer gesto en esa dirección. Todavía insuficiente, pero sugestivo.

Manuel Calvo en el streaming de La Voz en Vivo. (Nicolás Bravo / La Voz)
Manuel Calvo en el streaming de La Voz en Vivo. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / L a Voz)

En Córdoba, el encargado de amplificar esa señal fue el ministro de Gobierno, Manuel Calvo. Este miércoles, convertido en vocero del viaje de Llaryora a la Casa Rosada para la asunción del nuevo jefe de Gabinete, dejó una frase que parecía obvia, aunque volvió a despertar viejos fantasmas en la oposición.

“El principal objetivo de Milei en Córdoba es su reelección”, dijo a La Voz en Vivo. No necesitó pronunciar la palabra “pacto”. Alcanzó con esa definición para volver a encender las alarmas en el campamento de Luis Juez y sus aliados.

El recuerdo de Mauricio Macri alineado con Juan Schiaretti y relegando los intereses de Juntos por el Cambio sigue demasiado fresco en la política cordobesa. Los protagonistas son prácticamente los mismos. Lo único que cambió fue el color de las camisetas.

La afirmación de Calvo tiene, además, una carga simbólica evidente. Si la prioridad de Milei es garantizar su reelección, necesariamente habrá otros objetivos que quedarán subordinados. Esa es la grieta política que el peronismo intenta agrandar y sobre la que busca instalar sus especulaciones.

Con la guardia alta

A Juez, sin embargo, no lo sorprenden ni la maniobra del oficialismo provincial ni la capacidad de Santilli para construir acuerdos que le permitan al Gobierno avanzar con las leyes que necesita. Precisamente para eso fue convocado al cargo que hoy ocupa.

En la intimidad, el senador ya comenzó a hablar de un “plan B”. Quienes conversan con él aseguran que imagina alternativas, aunque todas parten de una misma premisa: construir un frente opositor lo más amplio posible.

Mientras tanto, la sociedad política con el diputado Gabriel Bornoroni sigue firme. Rodrigo de Loredo permanece fuera de ese esquema. Golpea la puerta y hace saber que quiere ingresar. Pero Juez y Bornoroni mantienen una condición inalterable: que el radical logre conservar la conducción política y formal de la UCR cordobesa.

Del otro lado, en el Centro Cívico, la posibilidad de enfrentar un escenario de “todos contra nosotros” genera preocupación. Algunos ministros lo resumen con una imagen futbolera: un Boca-River permanente entre el oficialismo y todo el arco opositor. “Es un escenario muy difícil de sostener”, admiten puertas adentro del gabinete llaryorista.

Falta demasiado para 2027 como para hablar de acuerdos. Pero no falta nada para empezar a calentar el clima político. Y en esa batalla, donde las percepciones suelen correr varios cuerpos delante de los hechos, el peronismo ya empezó a jugar, como siempre, su partido.