¿Quién es Viarnes?
¿Es un estafador de hábil prosa, sin más méritos, que fue capaz de generar el mayor tembladeral policial y político en mucho tiempo? ¿O un agente encubierto de inteligencia, que operó por fuera de los organigramas oficiales? En estos dos extremos se tejen las hipótesis sobre el hombre cuyo paradero hoy es un misterio.
Desde fines de julio del año pasado –más de un mes antes de que estallara el “narcoescándalo”–, cuando ya detenido en Jefatura amenazaba con delatar a los jefes de Drogas Peligrosas, existe una pregunta que nadie se atreve aún a responder: ¿quién es realmente Juan Francisco “el Francés” Viarnes?
¿Es un estafador de hábil prosa, sin más méritos, que fue capaz de generar el mayor tembladeral policial y político en mucho tiempo? ¿O un agente encubierto de inteligencia, que operó por fuera de los organigramas oficiales? En estos dos extremos se tejen las hipótesis sobre el hombre cuyo paradero hoy es un misterio, pese a tener dos policías de la Federal todo el día en la puerta de su casa de barrio Urca.
¿A quién custodiaron, entonces, durante estos dos meses en los que nunca se presentó en el edificio de Tribunales federales?
Lo único concreto que hay sobre él es que nació en septiembre de 1959 en Avellaneda, Buenos Aires, y muchos años después, en 2011, se inscribió en la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) como vendedor al por menor de huevos, carnes de ave y productos de granja y de caza. Entre sus domicilios fiscales, aparecía un departamento ubicado en avenida Colón al 1100, de la ciudad de Córdoba, a menos de 100 metros de la Jefatura de Policía de la Provincia.
Según los registros oficiales, Viarnes era afiliado a la obra social Unión Personal, a través de su cónyuge, empleada con relación de dependencia del Ministerio del Interior de la Nación.
En el medio, exhibió credenciales de diferentes fuerzas de seguridad del país. Mientras estaba preso por casos de piratería del asfalto, fue infiltrado por la Justicia en la celda de un sospechoso por un resonante caso de secuestro en Corrientes.
Mientras tanto, en Córdoba, su prontuario fue limpiado de manera sugestiva, y hasta hoy nadie puede explicar por qué no fue preso ante el cúmulo de denuncias que tiene en los fueros federal y provincial.

