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Que más no termine significando menos

El nuevo ­sistema de transporte debutará con tarifa ­actualizada. Hay que ver cómo reaccionan los usuarios a este modelo y sus costos.

26 de febrero de 2014 a las 02:02 p. m.
Redacción La Voz
Que más no termine significando menos

Los concejales capitalinos eligieron ayer ceñirse al clásico libreto de cruzar chicanas y acusaciones entre oficialistas y opositores, y se perdieron la oportunidad de discutir en serio sobre el estado actual y futuro del transporte urbano en la ciudad. Poco y nada se dijo en el cuerpo legislativo respecto de si la nueva tarifa de 5,30 pesos tiene fundamento técnico o no; tampoco se debatió sobre los cambios que propone el sistema que debutará el próximo sábado; y ni qué hablar de la sustentabilidad futura del esquema de subsidios nacionales que alimenta el sistema, y que no fue motivo siquiera de alusiones indirectas.Para la aprobación del aumento del boleto, la UCR quedó enredada en las desprolijidades que parió la sesión del pasado 4 de febrero, objetada judicialmente por la forma en que se sumó un edil a una banca. Esas esquirlas continuaron ayer: la oposición vació el recinto y optó por ­hacerle pagar el oficialismo los costos de no ­haberse asegurado antes cuórum para sacar la suba tarifaria en el primer intento.Pero más allá de la comidilla política, lo concreto es que hay nueva tarifa y una renovada invitación a los usuarios a cambiar su manera de viajar y a priorizar el transporte colectivo, en desmedro de la movilidad individual.En lo estrictamente económico, el aumento aprobado ayer ratifica la línea trazada por la gestión de Ramón Mestre respecto a blanquear los costos del transporte y que ­estos sean asumidos por los usuarios del servicio.Se diferenció así de las ­prácticas de sus antecesores en el cargo: Luis Juez, que otorgó una tarifa "política" inferior a lo que marcaban los estudios técnicos, lo que habilitó luego juicios millonarios de las prestatarias; y Daniel Giacomino, quien optaba por compensar a las empresas con subsidios del municipio.El esquema que se apresta a debutar tiene varias certezas: otorga prioridad a los colectivos para darles mayor velocidad comercial y, por ende, mejor frecuencia; habilita viajes combinados en distintas modalidades; y promete poner en la calle 430 unidades cero kilómetro.No se trata de una apuesta menor en una ciudad que fracasó rotundamente en la última licitación del transporte, realizada por Germán Kammerath en 2001, y que luego improvisó soluciones parciales, sin siquiera tener vínculo contractual con las prestatarias del servicio.Como siempre, los devaneos teóricos deberán contrastarse ahora con la realidad. La prin­cipal duda es si los usuarios se amoldarán al nuevo sistema y si éste les mejorará realmente sus opciones de movilidad.Otra cuestión crucial surge del impacto del aumento tarifario. Si bien la mayoría de quienes se mueven en colectivo lo hacen por necesidad y no por elección, hay que ver cómo asumen tener que pagar 5,30 pesos, que pegan fuerte en la economía familiar.La apuesta oficial es aumentar el corte de boletos que viene cayendo años tras año, pero no vaya a ser cosa que en este caso más (tarifa) termine significando menos (pasajeros).