¿Qué es el enterrador López?
José López, el exsecretario de Obras Públicas de la Nación al que encontraron acarreando en la madrugada casi nueve millones de dólares, no es lo mismo para todos.
Las reacciones del peronismo y del kirchnerismo ante la bomba atómica que estalló el martes dejan algo claro: José López, el exsecretario de Obras Públicas de la Nación al que encontraron acarreando en la madrugada casi nueve millones de dólares, no es lo mismo para todos. ¿Es un ladrón anómalo? Los K que mantienen el fervor buscan instalar que López es la manzana podrida, un corrupto que los traicionó. Hay que tender un cordón sanitario, como sea, entre el infectado y santa Cristina. Hebe de Bonafini planteó esta idea. Los actores K lo hicieron. El excoordinador de pensamientos Ricardo Forster tuvo el mismo reflejo en una primera expresión en las redes sociales. La Cámpora cerró su comunicado oficial con esa síntesis: "Consideramos que este tipo de personajes no tienen nada que ver con lo que nosotros hacemos".El detalle es que López tiene 56 años y pasó los últimos 27 con Néstor Kirchner y con Cristina Fernández. Desde que en 1989, a los 29 o 30 años de edad, fue por primera vez secretario de Obras Públicas de Néstor, en la Intendencia de Río Gallegos, trabajó sin interrupción para los Kirchner. Fue la mesita de luz del matrimonio desde muchísimo antes que Néstor se interesara por las Madres de Plaza de Mayo.Fanatizados, enceguecidos, golpean el absurdo con la cabeza. La gente se ríe. ¿Es un tercerizador de la basura? Sólo un kirchnerista ha admitido la necesidad del robo para la Corona, aunque no estaba hablando específicamente de López. El periodista Hernán Brienza dijo hace menos de un mes: "La corrupción democratiza de forma espeluznante a la política".Parecido a los dichos que el excompañero de ruta de los K en Santa Cruz, Rafael Flores, le adjudicó a Cristina: "Para hacer política, hay que tener plata".Muchos lo piensan. En silencio. No sólo exfuncionarios muy importantes, y durante muchos años, de los Kirchner. También gobernadores, intendentes y legisladores de todo el país.Si les preguntan, dirán, como Diego Bossio, que el episodio de López les parece "pornográfico y aberrante". Pero cuando hicieron sus campañas de los últimos 11 años (legislativas 2005, 2009 y 2013; presidenciales 2007, 2011 y 2015), no preguntaban de dónde salían los pesos para sus afiches y sus colectivos.Hasta figuras del más límpido progresismo universitario financiaron sus campañas con apoyo K. Viene a la memoria Carolina Scotto en Córdoba, que todavía no explicó su abrupta renuncia.Así que quienes hacen cola para despegarse de "López, el aberrante" deberían hacer otra fila para devolver los dineros que los López juntaban para las campañas; las obras que los De Vido repartían sin ton ni son (el aeropuerto accastellista de Villa María es un monumento). Desagradecidos con los operadores de las cloacas del poder. ¿Es un modo del poder? Tal vez José López sea más que todo eso y exprese una forma del poder.Un sistema esquizoide, donde miles de propagandistas, artistas, contratistas y ñoquis de lujo pueden aletear en la superficie transparente gracias a los que, en los sótanos, consiguen la plata para financiar a un poder omnívoro. Allí arriba, aislados y falsamente puros, militantes angelizados construyen su cerrito moral, casi sin darse cuenta, desde el cual poco a poco se acostumbran a condenar y a ridiculizar a los demás. Terminan creyendo que las elecciones se ganan porque ellos son buenos, inteligentes y patriotas, mientras los demás son malos, tontos y cipayos. Creen que su relato es autónomo de lo que sucede en las catacumbas. Por eso, la sorpresa de los Forster es tan desencajada cuando se abre la puerta bajo la alfombra. El puntal del poder no eran los pensamientos bellamente coordinados. Eran esos López que nunca habían ido a 6,7,8 para charlar con los Barragán, las Duplaá y esa inmensa legión de "sorprendidos".

