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Promesas que crecen de a miles de millones

En julio pasado, Mestre habló de un plan de dos años de inversión por $ 2.000 millones. la promesa subió ayer a $ 5.000 millones en un año. Mestre ratificó un plan de obras por $ 5 mil millones

02 de marzo de 2017 a las 12:01 a. m.
Promesas que crecen de a miles de millones

En julio del año pasado, el intendente Ramón Mestre anunció un plan de obras “de reparación histórica” para la ciudad de Córdoba por dos mil millones de pesos, por ejecutar en dos años. Parecía mucho, en comparación con las cifras escuálidas de la inversión municipal en obras e infraestructura de los últimos cinco años.

Pues bien, ayer frente a los concejales, Mestre elevó esa cifra a cinco mil millones de pesos, por concretar sólo durante este año electoral.

Lo que resulta obvio es que abundarán los actos de campaña partidarios en las inauguraciones y las recorridas oficiales por obras municipales. Habrá que ver si todo se concreta tal como fue anunciado ayer.

¿Hubo un salto cualitativo –y cuantitativo– de tal magnitud en las posibilidades de la gestión de Mestre y en la capacidad económica de la administración municipal como para pasar del festival del bache, las cloacas desbordadas y la oscuridad a una inversión de cinco mil millones de pesos en obras? Nada indica que haya sido así.

Veamos entonces dequé está compuesta esa cifra, mencionada ayer tantas veces por el intendente. Básicamente, los 5.000 millones prometidos para obras incluyen 2.300 millones de pesos provenientes del endeudamiento externo tomado el año pasado por 150 millones de dólares, que se pagarán en los próximos ocho años. El resto son promesas de obras nacionales por más de dos mil millones de pesos.

En realidad, Mestre podría haber enumerado promesas por hasta 20 mil millones de pesos, si sumaba a la cuenta también todo lo anunciado por el Gobierno provincial para la ciudad de Córdoba, que es 10 veces más que lo que prometió la Nación y que también hay que ponerlo en un contexto electoral.

No lo hizo, claro está, por una cuestión de conveniencia política, que poco y nada tiene que ver con el día a día de los ciudadanos cordobeses ni con el estado general de la gestión.

Mestre habló ayer de lo que piensa hacer con fondos extraordinarios que en parte ya consiguió vía endeudamiento y en parte espera de la Nación.

De la manera en que se consumen los recursos propios de la ciudad, dijo poco y nada. Al igual que de los temas más candentes de su gestión: la licitación de la basura, el costo creciente de ese servicio o el imparable gasto salarial del municipio.

Fue el discurso inaugural de una campaña política más que el mensaje de inauguración de un período legislativo. Habló sobre la ciudad soñada –150 frentes de obra, empoderamiento de los ciudadanos y “transformación positiva irreversible”– más que sobre la ciudad real que administra desde diciembre de 2011.

Haberse propiciado ese escenario abundante en promesas en un año electoral es un mérito político de Mestre. Y si aunque sea una parte de todo ese dinero extra realmente va a obras, habrá mejoras concretas para muchos vecinos.

Lo cierto es que se trata de una circunstancia extraordinaria y que la sortija de los miles de millones –aun cuando toque en suerte– difícilmente alcance para enderezar el rumbo de una ciudad. Aun cuando en campaña abunden las inauguraciones.