Presupuesto: la nueva deuda, el eje del debate
Cambiemos buscaba aprobarlo con votos propios y del PJ. Kicillof: “El Gobierno le pifia en todo”.
Buenos Aires. Con un oficialismo confiado en aprobar el despacho acordado en comisión con bloques opositores para el Presupuesto 2017, la Cámara de Diputados avanzaba anoche hacia la media sanción, junto con la modificación de la Ley de Administración Financiera, que prevé una reducción gradual de los "superpoderes". Cambiemos esperaba la aprobación de ambas normas con la asistencia del Frente Renovador y del Bloque Justicialista, sus habituales socios legislativos, mientras que el Frente para la Victoria y el Frente de Izquierda fueron al recinto con dictamen propio. El debate del proyecto comenzó cerca de las 16.30 con el testimonio del macrista Luciano Laspina, quien, como miembro informante, defendió la propuesta del Ejecutivo afirmando que "este es el Presupuesto más federal de los últimos 20 años". "Este proyecto pone énfasis en la situación social y la mayoría reconoce que es un presupuesto que no ha buscado el ajuste, como en algún momento pensaban, y enfatiza el estado social en un país en el que nos enteramos de que uno de cada tres argentinos está por debajo de la línea de pobreza", dijo. Asimismo, Laspina resaltó que desde el Gobierno se cumple con "el fallo de la Corte que devuelve el 15 por ciento de la masa coparticipable de las provincias y, en cumplimiento de la Ley de Reparación Histórica, incluimos una partida de 14 mil millones de pesos para financiar el déficit de las cajas jubilatorias provinciales". Por su parte, Axel Kicillof (Frente para la Victoria) fustigó al oficialismo señalando que "la única política decidida y exitosa" del gobierno "es la del sobreendeudamiento de la Argentina" y acusó al presidente Mauricio Macri de haber duplicado la deuda que llevó al país al default en 2001. "Este Gobierno demostró este año que le pifia en todo, no pegan una", insistió el exministro kirchnerista, quien protestó porque la actual administración nacional "ha destruido un modelo virtuoso", dejado por el gobierno anterior. El massista Marco Lavagna evaluó que este es "un presupuesto más real", pero condicionó su eficiencia a que no se aplique "pragmatismo electoral para ver cómo cierran las cuentas al final del año próximo". Si bien destacó la posibilidad de haber alcanzado más de 20 modificaciones a la propuesta original, el economista alertó que "este gobierno parecería estar inclinado al endeudamiento externo" y, al igual que la anterior gestión que se financió con emisión, "ambos financiamientos terminan mal". En tanto, el peronista disidente Diego Bossio planteó en el recinto la caída de siete puntos en el salario real, como también en el consumo y en la actividad industrial, datos que, dijo, deben ser parte de "una discusión muy larga que hay que dar". El exjefe de la Anses manifestó que desde la oposición se apuesta a "un Estado no más grande, ni más chico, sino mejor, más inteligente, que tenga la voluntad política de poder avanzar en las transformaciones". Desde el radicalismo, Luis Pastori ratificó el compromiso del Gobierno de llegar a 2019 con una inflación que oscile entre el cinco y el seis por ciento.

