Pobreza: un escenario dramático si se hunden los ingresos informales
Una consecuencia directa de la cuarentena es el parate de la actividad económica, que golpea al 55 por ciento de los trabajadores del Gran Córdoba.
El horizonte socioeconómico que asoma tras la crisis del coronavirus podría ser dramático, con una pobreza que, en un escenario "optimista", alcanzaría el nivel de 2006, pero que en el peor resultado podría llevarla al inimaginable 51 por ciento, con 27 por ciento de indigencia.
Sería el resultado de la caída de ingresos de 376.940 cuentapropistas y trabajadores informales del Gran Córdoba, grupo que conforma el 55 por ciento de los trabajadores con ingresos, en caso de una prolongación de la cuarentena. Esa es la conclusión de la consultora Idesa, que comanda el economista Jorge Collina.
Las proyecciones se vuelven dramáticas si la caída de ingresos equivale a la mitad: la pobreza treparía al 43,7 por ciento con casi 14 puntos de indigentes, un porcentaje similar al registro 2005. En números: serían 679.455 personas.
Con la reducción de ingresos del 75 por ciento, la tasa de pobreza llegaría al 48,5 por ciento de los habitantes de la ciudad de Córdoba y las ciudades aledañas (405.280 personas) , y la indigencia rondaría el 22,5 por ciento (348.400), esta última tasa sería superior a la de 2003.

Así, de haber una reducción del 25 por ciento en los ingresos de los trabajadores de la economía informal y cuentapropista, la indigencia alcanzaría al 15 por ciento de niñas, niños y adolescentes, grupo que tendría una pobreza de 60 por ciento, con 221.585 personas en esa situación.
Desde Idesa opinan: que "el empobrecimiento de la población no se debe al coronavirus, sino al confinamiento de las personas como medida preventiva", y advierten que"plantear la necesidad del confinamiento con la dicotomía entre salud y economía es falso".
Sin esquivar la polémica, Idesa propone: "Flexibilizar los contratos laborales permitiendo acuerdos entre los empleados y empleadores, para evitar la destrucción del empleo". Y sugiere "gestionar permisos de circulación laboral a todos aquellos trabajadores informales y cuentapropistas que pueden, con una conducta responsable, trabajar y producir ingresos".

