Temas del día:

Paso 2015: una derrota más, y van...

El sistema de votación del siglo 19 sigue siendo el eje de las críticas. El oficialismo lo justificó en su momento pero hoy nadie salió a defenderlo. La falta de boletas, grave para la democracia.

09 de agosto de 2015 a las 06:09 p. m.
Paso 2015: una derrota más, y van...
BOLETAS TRADICIONALES. Hubo denuncias de todo tipo hoy (LaVoz).

Falta un rato para que tengamos los resultados de las Paso, pero de nuevo hay un derrotado: el sistema de votación.

El mecanismo nacional de la boleta tradicional es del siglo 19, pero sigue vigente como si nada, pese a que en cada elección se repiten quejas, críticas y reclamos por doquier.

Además de los costos, este sistema exige una legión de fiscales y apoderados, lo cual abre otro debate.

Si bien tiene algún grado de lógica aquello de que quien no tiene una estructura capaz de controlar toda una elección exhibe un grado de debilidad como fuerza con potencial de gestión, es profundamente antidemocrática esa exigencia no escrita de que para aspirar a ganar hay que controlar todas y cada una de las mesas de una elección.

Además, en una elección no sólo está en juego la titularidad del Ejecutivo. Hay muchas agrupaciones que pugnan por la representación parlamentaria. Y una democracia madura es la que garantiza reglas claras y equitativas para llegar a todos y cada uno de los cargos en disputa.

Las críticas al sistema de votación fueron casi unánimes en la oposición durante toda la jornada y en el oficialismo nadie levantó la voz para argumentar en favor la boleta tradicional.

Hay que recordar que después de la elección de 2011, el Frente para la Victoria -con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza- enarboló la defensa de la papeleta clásica, con el argumento de que ya es habitual y el cambio podría confundir al electorado.

La Presidenta llegó a citar la importancia de las boletas de distintos colores para facilitarle la tarea al ciudadano en el cuarto oscuro.

Pero el color que predominó en esta jornada electoral fue el de centenares de mesas de votación con faltantes de boletas, con una serie de incidentes públicos por las denuncias de la sustracción de las papeletas.

Estas bajezas de la política, ¿pueden llegar a cambiar la tendencia de una votación? Es probable que no, pero vale recordar el reciente escrutinio definitivo en Córdoba para la asignación de bancas en la Legislatura, donde el oficialismo logró dos escaños gracias a una más que exigua diferencia de sufragios.

Si todo voto vale, tal vez sea hora de que el Estado se ocupe de cuidar cada uno un poco más.