Parecen cosas normales, pero no lo son
Digamos la verdad: sorprendió ayer que pudiera concretarse la Asamblea de la Universidad Nacional de Córdoba que modificó su sistema de elección. Fue un acto legal y legítimo, con cuórum de autoridades democráticamente elegidas y al que el juez federal Hugo Vaca Narvaja no le encontró motivos para frenar, como le había solicitado un amparista.Aun así sorprendió que se hiciera. ¿Por qué? Pues porque estamos acostumbrados a que un grupo, por pequeño que sea, pueda frenar estos eventos por el expediente simple de cortar calles, impedir el acceso a espacios de todo tipo, con amenazas y violencias de grados diversos, latentes o activas.Eso es parte de lo que se juzga en Jujuy. Sobre Milagro Sala hay siete causas por amenazas, escraches, acampes y piquetes. Cosas que parecen normales pero son delitos o faltas. Es primordial que la líder de Tupac Amaru, como todos y cada uno de los argentinos, cuente con las garantías constitucionales y los pactos internacionales que rigen en nuestro país.El juicio de ayer, el primero, no se inició al asumir Mauricio Macri y Gerardo Morales. Para 2013 ya había tenido trámites que habían ido y vuelto de la Justicia federal a la provincial y de la primera instancia a las casaciones. Gobernaban Cristina Fernández y Eduardo Fellner, ambos tan kirchneristas como Sala.

