Para que no se olviden de que sigue siendo el jefe
De la Sota parece dispuesto a fragmentar de nuevo el peronismo capitalino, de la misma manera en que está dividida la oposición provincial. La transparencia de la interna del PJ, en el centro de las miradas.
José Manuel de la Sota ha vuelto a usar el peronismo para mandar mensajes y reacomodar a toda la política de Córdoba. Las desventuras y padeceres de la instalación fuera de la provincia tienen para el gobernador el contrapeso de seguir siendo el amo y señor en el manejo del poder cordobés.Con un par de movidas (formalización del llamado a internas del PJ provincial para abril y reincorporación del siempre migrante Esteban Dómina), De la Sota dejó señales tanto para adentro como para afuera.El afuera ha leído la operación de Dómina como un nuevo gesto del gobernador para acotar a Olga Riutort, que soñaba con que el peronismo se encolumnase detrás de su tercera candidatura para intendente de Córdoba.Otra vez, la conducción del PJ parece dispuesta a ponerle un candidato para bloquear ese anhelo, como lo supo hacer con Roberto Chuit y Héctor Campana.Riutort va a comunicar formalmente que quiere la unidad del peronismo pero que no acepta una interna partidaria con reglas de juego hechas por De la Sota y los suyos.Y, como para mostrar que todo colectivo la deja cerca del centro, va a seguir en conversaciones con precandidatos del peronismo, como Juan Schiaretti, y con confesos opositores, como Luis Juez. Y va a dejar claro que al paraguas de Sergio Massa lo puede abrir y cerrar a conveniencia.Juez viene reforzando el concepto de partido unipersonal. Valga citar que, de los tres candidatos a intendente de Córdoba que impulsó su espacio, todos lo abandonaron (Campana, Daniel Giacomino y Dómina). Pacto sin firmas La posibilidad de una fragmentación peronista en la ciudad de Córdoba reinstala aquella idea de un pacto no escrito ni firmado, a través del cual De la Sota parte a la oposición capitalina a cambio de que le mantengan dividida la oposición provincial. El "dividir para reinar" le serviría tanto a De la Sota como a Ramón Mestre, que recuerda cada vez que puede que él tiene la llave para un acuerdo con Juez y que ese candado permanecerá cerrado. Tampoco el líder del Frente Cívico parece dispuesto a hacer mucho para aflojar esa cerradura.Algunos allegados a De la Sota creen que Mestre buscará la reelección en el Palacio 6 de Julio. Otros radicales sospechan que el intendente prolongará las definiciones hasta el punto en que la UCR no tenga ningún postulante competitivo para disputar la gobernación.Los radicales claman a De la Sota por calidad institucional y que les diga la fecha de las elecciones, que el gobernador ahora planea pegarlas con las presidenciales de octubre. La misma escena que en 1998 pero con los protagonistas en distintos lados del mostrador. Ramón Mestre padre no atendió los pedidos de De la Sota y anticipó la elección siete meses respecto de la fecha de entrega del mando.Lo cierto es que Mestre hijo estaría planeando un nuevo relanzamiento de su gestión para febrero, que incluiría otro recambio de buena parte de su gabinete.Los veranos suelen ser complicados para las gestiones municipales. Ni que hablar para una para lo cual todo es complicado. Reglas de juego Los mensajes de De la Sota para adentro del PJ parecen ser claros. Le manda a decir a Schiaretti que no recibirá unción sin más trámites. Una interna partidaria tiene unos vericuetos muy diferentes a lo que son las primarias nacionales, consagradas por ley y fiscalizadas por la Justicia federal electoral. Además, son siempre objeto de denuncias por falta de transparencia. Hay que recordar que fue De la Sota el que encabezó la mayor denuncia de fraude interno, en 1993, cuando perdió justamente contra Schiaretti, apadrinado por Domingo Cavallo.En el entorno del exgobernador, consideran clave despejar la duda de si votará a fórmula cerrada o si se permitirá que el segundo sea el postulante a vice.Y aclaran que nada tuvieron que ver con el regreso de Dómina, como para mantener tendidos los puentes hacia Riutort, con quien siguen conversando con desconfianza.Martín Llaryora es uno de los primeros que pedirá reglas de juego claras para la interna. Quiere a su gente en la Junta Electoral partidaria.¿Pegará el portazo si no le dan las garantías que pide? Los operadores más cercanos al sanfrancisqueño se encojen de hombros sin decir una sola palabra y recuerdan que lo único decidido es dejar el Ministerio de Industria para salir a hacer campaña. No obstante, dan por hecho que la gente de Llaryora seguirá conduciendo esa cartera.

