¿Para cuándo los “precios cuidados” en el Estado?
Según Asap, el Estado necesitó gastar 39 por ciento más en marzo para funcionar más o menos igual que en marzo del año pasado. Kicillof debería mandar a los militantes de La Cámpora a controlar sus propias oficinas.
"N o es posible lo que hace el sistema con los consumidores, cobrándoles tasas usurarias con el objeto de apropiarse de parte del salario de los consumidores y en virtud de ello, en definitiva, promover un nivel de reducción de la demanda vía consumo". Lo dijo ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en referencia, por supuesto, a "los malos", los bancos y empresas que suben precios y cobran altas tasas de interés. Pero resulta que vale decir exactamente lo mismo del Estado. Sólo hay que reemplazar "lo que hace el sistema" por "lo que hacen el Central y el Poder Ejecutivo".Es el Central, al mando de Juan Carlos Fábrega, el que les paga 27 por ciento anual a los bancos para absorber pesos del mercado. Es tan fácil y poco riesgoso que, para los bancos, esa es la tasa piso.Y es el Ejecutivo el que, como los fideos o los autos, también aumenta su precio y le cuesta cada vez más a los ciudadanos, apropiándose de parte de sus ingresos. Sea a través de impuestos atados a la inflación, como IVA o Ganancias, o directamente obligando al Central a emitir pesos para alimentar un Tesoro desfinanciado. Y eso es lo que lleva luego a Fábrega a subir las tasas.Según informó ayer la Asociación Argentina de Presupuesto (Asap), el Estado necesitó gastar un 39,2 por ciento más entre enero-marzo para funcionar más o menos igual que en enero-marzo del año pasado. Axel Kicillof debería mandar a los militantes de La Cámpora con la pechera de los "Precios Cuidados" a sus propias oficinas, porque el costo del Estado está subiendo más que casi cualquier otra cosa.Kicillof lo sabe. Por eso avanzó con reducir los subsidios al gas residencial. Pero el temor a los costos políticos lo ha frenado. Claro que el tic-tac del Banco Central no se detiene. No hay manera de que pueda detenerse. Y esa es la raíz de un enfrentamiento que no será personal (lo desmintió ayer Fábrega), pero sí objetivo.En esa línea va el plan de facilidades de pago lanzado por la Afip. Aunque eso no alcanzará para sacar las papas del fuego, en la medida en que Ricardo Echegaray recaude más, el déficit de Kicillof se reducirá y también lo hará la necesidad de apelar al Central. Eso sí: el Estado volverá de ese modo a remarcar sus precios.

