Paños fríos para postergar la pelea
La calificación de “tremenda corrupción” de Vigo sobre la gestión de Mestre no le dejaba retorno a Schiaretti en su relación con el intendente.
Juan Schiaretti tuvo que salir a poner paños fríos a lo que parecía un adelanto de la pulseada por el poder que, en algún momento, es muy probable que tenga con el intendente Ramón Mestre. El gobernador percibió que la calificación de su esposa, Alejandro Vigo, de "tremenda corrupción" sobre la gestión mestrista, le dejaba pocas posibilidades de retorno a la buena relación que mantiene con el intendente capitalino.Por tratarse de la esposa y no de una funcionaria más, nunca se sabrá la verdad sobre este hecho político.Vigo pagará el costo político de una declaración arriesgada y nunca se sabrá si tuvo un guiño de su esposo para salir a opinar sobre la gestión del intendente capitalino.En los pasillos del Centro Cívico, se sabe que pocos días atrás el gobernador no pudo disimular su enojo con Mestre, cuando el radicalismo salió a cuestionar con dureza su proyecto de descentralización de varios programas provinciales; entre ellos, el Paicor.Se dijo que Schiaretti había acordado ese proyecto con Mestre y varios intendentes radicales, pero luego la UCR, presidida por Jorge Font (un mestrista paladar negro), salió a cuestionar la iniciativa.En esa movida, Schiaretti vio un intento de Mestre por despegarse del Gobierno provincial y mostrar un perfil más opositor, para enviar una señal hacia la interna siempre activa del radicalismo.Algunos oficialistas y radicales que leen entrelíneas creyeron ver en las fuertes críticas de Vigo un contragolpe de Schiaretti a Mestre.Tal vez estas lecturas tengan algún viso de realidad, pero lo cierto es que la palabra "corrupción" vuela cualquier puente en la relación con Mestre. Por eso el gobernador no dudó en salir a desautorizar a su esposa e influyente funcionaria.Por ahora, el gobernador no dirá nada de su futuro político. Pero en sus declaraciones, Vigo dejó muy abierta la posibilidad de ir por un segundo mandato consecutivo. Schiaretti sabe que si decide repetir, lo más probable es que en la vereda de enfrente se encuentre Mestre. El intendente capitalino tiene el mismo convencimiento: que el gobernador buscará seguir en el poder. Y él ya tiene decidido que intentará sucederlo. En este contexto, Schiaretti optó por no apurar los tiempos y por postergar esa pulseada.

