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Política

Análisis. Otra campaña entre el Código Penal y la Biblia

Las presuntas coimas en Salud y en Discapacidad pegan al Gobierno nacional en el núcleo del poder y en una de las bases en las que se asienta el contrato con sus votantes. A lo único que puede aferrarse es que la corrupción unifica.

28 de agosto de 2025, 19:54
Otra campaña entre el Código Penal y la Biblia
Diego Spagnuolo, extitular de Andis, vinculado a Javier Milei.

Cada elección tiene una columna vertebral. Es el eje de lo que está en discusión para que el ciudadano tome la decisión de votar a tal o a cual.

A veces, ese elemento puede ser difuso, múltiple, definido con mucha antelación, o surgir recién sobre el momento de la votación.

Nos encaminábamos en la Argentina hacia una elección de medio término con el eje puesto en lo económico. Pero pasaron cosas, y a dos meses de ir a votar no se sabe si la clave pasará por lo económico, por la corrupción o por ambas cuestiones.

Sin lograr reactivar la economía y con muchos problemas acuciantes, el gobierno libertario estaba relativamente en ese terreno.

En el que está metido ahora, no. Las sospechas de corrupción lo complican, por una cuestión elemental y básica: una buena parte del contrato de Javier Milei con sus seguidores se asienta en terminar con los vicios de la política tradicional y su recurrente tendencia de transformar en propio el dinero público.

Hace dos años, una porción importante de argentinos se entusiasmaba con la idea de terminar con la casta. Habrá que ver ahora cómo valoran estos gestos que en realidad parecen cambiar una casta por otra.

La sospecha se instala sobre el núcleo mismo del poder, ahí donde no hay fusibles. Ya había pasado con el famoso posteo de $Libra, pero ahora hay un par de diferencias: el desgaste de la gestión y un tema muy sensible para la ciudadanía, como la salud y la discapacidad, a diferencia de aquel distante de las criptoinversiones.

Así, Milei y La Libertad Avanza se encuentran con un problema grave, porque la valoración que hacen sus votantes de la transparencia puede que no sea la misma de la de quienes eligen otras fuerzas. Y cuentan con una pequeña ventaja: ninguna fuerza competitiva en esta elección tiene demasiada autoridad para abordar el tema.

O sea, si el eje fuese solamente económico, el electorado tendría tres núcleos de propuestas para elegir entre varias listas: el oficialismo, con una idea de que no haya presencia del Estado; la oposición dura del peronismo K, con potenciar al máximo la acción estatal; el camino del medio de la liga de los gobernadores, de matizar lo público y lo privado.

Pero, con la corrupción, pasa otra cosa. La política argentina se parece bastante a ese pasaje bíblico en el cual están por lapidar a una mujer acusada de adulterio y Jesús los desafía con “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Va a ser rara la campaña, con un escándalo de corrupción vigente y con la principal fuerza opositora que tiene a su jefa presa con condena firme por corrupción.

Claro está: lo que está en discusión es lo que está ocurriendo, y con la ya citada situación de haberse presentado como lo diferente.

Abstracciones

Por el medio, tampoco hay mucho por mostrar en ese sentido.

Esta semana, Juan Schiaretti volvió a hacer declaraciones periodísticas, una práctica que sólo se reserva para los períodos electorales.

Dijo el exgobernador y candidato a diputado nacional que los hechos descriptos en los audios sobre supuestas coimas en el área de Salud y de Discapacidad “deben ser investigados a rajatabla”, porque “la gente necesita vivir con transparencia”. “La Justicia debe ir a fondo”, dijo Schiaretti.

¿Habla de la Justicia en abstracto, o de la Justicia de la provincia en la que gobernó durante 12 años?

Porque esa Justicia más concreta no se caracteriza por ir muy a fondo con ciertos hechos.

Y, si no, sólo una muestra: lleva tres años sin determinar responsabilidades en un siniestro vial protagonizado por uno de los personajes que más poder y cargos tuvo en estos años de peronismo.

Con un detalle como para evaluar la decisión de ir “a fondo”: en estos días, la Cámara de Villa Dolores decidió que recién se fijará fecha para juzgar a Oscar González una vez que haya pasado la elección de diputados nacionales.