En el Gobierno provincial miran con preocupación que, en menos de 20 días, los docentes ya hayan anunciado cuatro jornadas de paro. Una fue el primer día de clases; la otra estaba prevista para el miércoles 11, pero se desactivó a último momento por una nueva oferta, y la semana pasada se sumaron dos días más. Incluso a pesar de las declaraciones del propio Llaryora en las que pidió que no se hicieran.
“¿Pero cómo, los maestros ya no les tienen miedo a los descuentos?”, preguntó un desprevenido en el Centro Cívico. Todo indica que no. Y no porque los salarios hayan mejorado de modo sustancial, sino porque, en numerosos casos, el ingreso docente pesa cada vez menos dentro de la economía familiar. Es que son muchos los maestros y profesores que tienen otras actividades para completar ingresos. Todas informales. Desde Uber hasta venta de importados por internet, suman horas de trabajo fuera de la escuela para poder llegar a fin de mes.
Los datos respaldan esa percepción. Según una encuesta sobre condiciones laborales presentada por la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), el 45% de los docentes realiza actividades adicionales fuera del sistema educativo para compensar la fuerte pérdida de poder adquisitivo. El relevamiento incluyó a más de 1.100 trabajadores de 26 departamentos de la provincia.
La suficiencia de ese ingreso está en crisis. El 71% de los encuestados afirma que los recursos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mensuales, mientras que el 96% considera que su situación económica es igual o peor que la de hace un año.
Hasta hace pocos años, los descuentos por adherir a un paro tenían un impacto fuerte en los bolsillos. Hoy, el escenario es distinto. Con los salarios muy deteriorados en términos reales (lo reconoció el propio Llaryora), un día fuera del aula puede convertirse también en una oportunidad para realizar esas otras tareas que muchos docentes necesitan para sostener sus ingresos.
“Antes, un paro de 48 horas era muy difícil de sostener, porque no había consenso. Ahora son las bases las que lo reclaman. La ecuación está muy alterada, por la notable caída del poder adquisitivo; un día de un docente ya no vale nada”, describió una fuente al tanto del clima interno del sector.
Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, en la mira por el recambio
En pocos días más, el mandato que ocupa Amelia López en la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes llegará a su fin y se convertirá en uno de los lugares más expectantes con vacante. Algunos legisladores opositores advirtieron que presentarán pedidos de informes en la Unicameral, así como proyectos para que el cargo sea concursado y no surja de una postulación realizada por el gobernador. En los pasillos de la Unicameral se comenta el presunto interés para postularse por parte de la esposa de un legislador opositor. El tema está pendiente y a puerta de una puja entre el PJ y el arco opositor, ya que deberá ser avalado por el Poder Legislativo.
Frente opositor: Juez y Bornoroni no hablan de De Loredo
Cuentan que en las cenas semanales que comparten los viernes, Gabriel Bornoroni suele quedar perplejo ante las historias sobre la política cordobesa que le relata el anfitrión, que habitualmente es Luis Juez.
Es probable que el senador le haya repetido más de una vez su versión sobre la cambiante relación política que mantuvo con Rodrigo de Loredo durante la campaña provincial de 2023, porque el diputado libertario no parece demasiado entusiasmado en entablar un diálogo con el dirigente radical.
Juez ironiza cuando lo consultan por el “acto-session” que De Loredo encabezó días atrás. “No entiendo la música electrónica”, responde cuando le preguntan si fue invitado a la convocatoria radical, apelando a su estilo filoso para marcar distancia y eludir respuestas.
Más allá de estos detalles, el senador y el diputado libertario están convencidos de que la afirmación de De Loredo –“voy a ser candidato a gobernador sí o sí”– funciona como una excusa para evitar una negociación en busca de la unidad opositora. “¿Qué podemos hablar, si él ya dice que será candidato a gobernador? Está afuera, y parece que ese es su objetivo. Habrá que ver los motivos. Seguramente quedarán expuestos en la campaña”, deslizó, con tono de advertencia, un dirigente del entorno de Bornoroni.
Por ahora, el libertario y Juez sostienen una alianza que viene desde las pasadas elecciones legislativas. Ambos coinciden en que deben tender puentes con intendentes y dirigentes radicales, aunque por ahora sin incluir en esa estrategia a De Loredo, quien por estos días se mueve para consolidar su liderazgo dentro del radicalismo, aunque sin hacer flamear las banderas del partido centenario.

Cruce de un banquero y un llaryorista en las alturas de Nueva York
La charla venía distendida y transcurría en una pausa de una reunión en el piso 50 del banco JP Morgan. Los empresarios y hombres de finanzas que acompañaron al gobernador Martín Llaryora en la gira por Nueva York y Washington intercambiaban miradas y opiniones sobre la realidad de la economía nacional, y también sobre la situación provincial.
En ese clima relajado, un banquero dejó caer sus quejas por las altas tasas que cobran los municipios y por el Impuesto sobre los Ingresos Brutos que aplica la Provincia a la actividad financiera.
El mandatario provincial se había retirado unos minutos, y quien tomó la palabra fue un llaryorista de paladar negro.
“Es probable que la carga impositiva sea alta, pero antes de quejarte de los intendentes y del Gobierno provincial tenés que mirar hacia la Casa Rosada, que cortó todas las partidas para el interior. Son los intendentes y los gobernadores los que brindan contención social en un momento de crisis social, y con un presidente de la Nación que parece gozar cuando anuncia medidas de ajuste”, lanzó el funcionario provincial, marcando la posición oficial.
El banquero optó por esquivar la polémica con una salida diplomática. “Es cierto, y no pedimos que bajen de golpe los impuestos, pero está bueno que el gobernador Llaryora tenga en agenda la baja impositiva”, concedió el financista, antes de dar por terminado lo que apenas insinuó ser una discusión.

