“No creo que haya ñoquis”, dice ahora Lifschitz
El gobernador electo bajó el tono en su disputa con Bonfatti. En Concepción ganaron empleados de apuro por el intendente saliente.
Los conflictos que se vienen presentando por gobernantes que les dejan una mochila a sus sucesores parecen resolverse a costa del fisco. Ayer, en Santa Fe, el gobernador electo, el socialista Miguel Lifschitz, optó por bajarle el tono a su disputa con el gobernador Antonio Bonfatti. "No creo que haya ñoquis", prefirió declarar ayer Lifschitz, luego de que, dos días antes, anunciara que iba a recortar en un 30 por ciento la cantidad de designaciones políticas hecha por el gobernador saliente, el radical y aliado de Lifschitz, Bonfatti.Ayer, Bonfatti había afirmado, para justificar que quienes ingresaron con él se mantengan en sus puestos: "No tengo ninguna persona que no esté trabajando".Algo similar sucedió en la ciudad tucumana de Concepción, donde el nuevo intendente, el radical Roberto Sánchez, había quedado ayer bloqueado dentro por una protesta, luego de derogar 440 pases a planta permanente firmados por el kirchnerista Osvaldo Morelli, tras fracasar en su intento de reelección. La decisión implicaba cuadruplicar el personal del municipio. En muchos casos, eran nombramientos recientes, posteriores a las elecciones.Allí se consensuó repartir el costo fiscal de mantener esos empleos –sin que se discuta si son necesarios o no– entre el municipio y la Provincia: 110 quedarán en la planta permanente municipal; 110 pasarán a la planta permanente de la Provincia de Tucumán (donde nunca trabajaron); y otros 220 seguirán como contratados del municipio. En la ciudad de Famaillá sucede algo parecido.En tanto, en el partido del conurbano bonaerense de Merlo, el ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Eduardo Aparicio, aseguró que las 3.000 familias que tomaron 60 hectáreas de propiedad privada abandonarán los terrenos una vez que se finalice un censo que se inició ayer. La toma se produjo luego de que el intendente derrotado Raúl Othacehé incumpliera su promesa de darles terrenos si era reelegido.
Mendoza pide plata
Sueldos. El ministro de Hacienda de Mendoza, Juan Gantus, sigue negociando nueva asistencia de la Nación para que el gobernador saliente, el kirchnerista Francisco Pérez, pueda pagar los sueldos, algo que no logra hacer con los fondos normales de la Provincia desde hace varios meses.
Noviembre. Gantus reconoció ante los diputados mendocinos que este mes volverá a haber problemas para pagar los sueldos estatales. Los salarios de octubre no han sido cancelados.

