No bajar los brazos; redoblar esfuerzos
Estamos siendo testigos de una generación completa de menores de 20 años que no trabajan ni estudian, y de niños que no encuentran modelos.
Lo que nos acontece es una lamentable muestra de lo que hemos sembrado en los últimos 23 años. Desde la época menemista, pasando por el caos social e institucional del 2001 y la década kirchnerista, la sociedad argentina se ha movido en base a valores que no contribuyen en absoluto al sostén del entramado social. Hemos construido una sociedad basada en el consumo, en la satisfacción inmediata, en el ruido permanente y en el "tener" a cualquier precio. No importa lo que somos, sino lo que tenemos.No valemos por lo que somos, sino por lo que tenemos o dejamos de tener. Esto se observa a todo nivel, sobre todo en el económicamente más alto, con mucho egoísmo y altísimos índices de corrupción. Pero también en los sectores más empobrecidos, que saquearon elementos suntuarios.Los acontecimientos ocurridos en la primera semana de diciembre hablan por sí solos de una sociedad que ha perdido el respeto por las instituciones, que no siente como propias las leyes establecidas y no respeta las más elementales normas de convivencia. Y, por si nos faltaba algo, estamos siendo testigos de una generación completa de menores de 20 años que no trabajan ni estudian, y de niños menores de 10 que no encuentran modelos en sus hogares ni tampoco en sus dirigentes políticos o no políticos.Es por esto que no debemos bajar los brazos y redoblar los esfuerzos. Como docente y como padre de familia creo que la Navidad es la oportunidad para sembrar concordia y salir al encuentro del prójimo.Acabamos de volver de Sebastián Elcano, localidad que visitamos con el grupo misionero del Colegio del Carmen. Llevamos 240 cajas navideñas. Pero no fuimos solamente a eso. Fuimos a compartir un mate, una tarde, una víspera. Fuimos casa por casa, para entablar contacto con la realidad de esa comunidad.
*Abogado, docente

