La Voz En Vivo. "Nahuel Gallo fue una bandera argentina clavada en una cárcel bolivariana", dijo senador
El senador Agustín Monteverde relató cómo el gendarme sobrevivió aislado en una cárcel chavista y analizó las gestiones de última hora para su rescate.
El senador nacional Agustín Monteverde brindó a La Voz En Vivo detalles inéditos sobre el estado de salud y las condiciones de detención de Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado recientemente.
Gallo permaneció secuestrado durante 448 días en cárceles del régimen venezolano, bajo condiciones de aislamiento extremo.
Tras su regreso al país, el legislador formó parte de la comitiva que lo recibió y destacó la entereza psicológica del efectivo militar.
Aislamiento extremo y vigilancia constante
Durante los primeros meses de su cautiverio, el argentino no tuvo acceso a la luz del sol en ningún momento.
Posteriormente, las autoridades penitenciarias le permitieron salidas restringidas de apenas una hora diaria a un patio cerrado.
En esa etapa inicial, el régimen chavista lo filmaba hasta tres veces por día para documentar su evolución física y psicológica.
Estas grabaciones se realizaban de manera ostensible, aunque nunca fueron difundidas públicamente ni compartidas con el gobierno argentino.
De forma repentina, las filmaciones cesaron, lo que generó incertidumbre en el detenido sobre su futuro inmediato.
Nacionalidad y rango: factores de agravamiento
La situación procesal y el trato hacia Gallo empeoraron drásticamente en dos momentos clave tras su detención inicial.
El primer agravamiento ocurrió cuando las fuerzas de seguridad venezolanas confirmaron que el detenido era de nacionalidad argentina.
Las condiciones se volvieron aún más severas al establecerse oficialmente que formaba parte del personal militar de Gendarmería Nacional.
"Evidentemente esto era una pieza, un régimen como el chavista que se valga de la extorsión en base a la vida de las personas no debiera llamarnos la atención", evaluó Monteverde.
Para el senador, la figura del militar funcionó como una "bandera argentina clavada en una cárcel bolivariana" y un trofeo de guerra para el régimen de Venezuela.
Durante la charla mantenida tras su liberación, Gallo confirmó que no tuvo ningún tipo de contacto con el otro ciudadano argentino que aún permanece detenido en ese país.
Las gestiones paralelas y el hermetismo
La salida de Gallo del territorio venezolano estuvo marcada por un fuerte hermetismo y la sorpresiva intervención de entidades deportivas.
Monteverde señaló la participación oficiosa de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de la Confederación Venezolana de Fútbol en el tramo final de las negociaciones.
En estas gestiones también habría participado un exagente de inteligencia, con el objetivo de destrabar el conflicto diplomático.
"Trataron de aprovechar la situación para anotarse un poroto frente a la sociedad", interpretó el legislador sobre la intervención de la AFA.
Gallo fue completamente ajeno a estos movimientos diplomáticos y extraoficiales mientras permanecía en su celda.
El gendarme relató que salió de prisión "a ciegas", sin saber qué día era, quién lo trasladaba ni cuál era su destino final.
El orgullo por el uniforme y los próximos pasos
Ya a bordo del avión que lo trajo de regreso, el primer impulso de Gallo fue buscar contacto con los colores nacionales.
Aunque inicialmente tomó una camiseta de la Selección Argentina ofrecida por los pilotos, solicitó de inmediato vestir el uniforme oficial de su fuerza.
En su primera aparición en conferencia de prensa, el militar evitó mencionar específicamente a la AFA y agradeció de forma general a las instituciones involucradas en su rescate.
Este cuidado discursivo respondería a una sugerencia o decisión de no exponer en primer plano esos detalles de la negociación.

