Cambios. Milei, récord de inestabilidad para los jefes de Gabinete
En apenas dos años y medio de gestión, pasó por Nicolás Posse, Guillermo Francos, Manuel Adorni y Diego Santilli. El promedio es de un jefe cada 233 días, el más bajo desde la reforma constitucional de 1994. La rotación se produce en un Gobierno que ya desplazó a 261 funcionarios.
La Jefatura de Gabinete fue concebida en la reforma constitucional de 1994 como una herramienta para moderar el fuerte presidencialismo argentino. Treinta y un años después, la experiencia parece haber ido en sentido contrario. Y ningún gobierno refleja mejor esa tendencia que el de Javier Milei.
Desde que asumió la Presidencia, en diciembre de 2023, Milei ya tuvo cuatro jefes de Gabinete. El dato constituye un récord histórico: ningún presidente había mostrado un nivel de rotación tan alto en tan poco tiempo.
Según los registros históricos, la administración libertaria acumula 933 días de gestión y cuatro titulares en la Jefatura, lo que arroja un promedio de apenas 233 días por funcionario. Se trata del nivel de estabilidad más bajo desde la creación del cargo.
La comparación con otros presidentes es elocuente. Néstor Kirchner gobernó sus cuatro años con un solo jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien se convirtió además en el funcionario más longevo de la historia del puesto, con 1.886 días en el cargo; y Mauricio Macri también tuvo un único jefe de ministros durante toda su administración, con Marcos Peña, que permaneció 1.461 días.
Incluso gobiernos atravesados por fuertes tensiones políticas, como los de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, registraron una estabilidad sensiblemente superior. Ambos tuvieron tres jefes de Gabinete en sus mandatos completos, con un promedio de permanencia de 487 días.
En el caso de Milei, la secuencia fue mucho más acelerada. El Presidente comenzó su gestión con Nicolás Posse, un ingeniero sin experiencia política previa pero integrante de su círculo más íntimo. Posse permaneció apenas 169 días.
📌 El detalle de las 261 bajas de funcionarios/as políticos desde el comienzo de la gestión👇 pic.twitter.com/ysMgng39Zf
— Pablo Salinas (@SalinasPabloJ) June 27, 2026
Luego llegó Guillermo Francos, un dirigente con extensa trayectoria política y experiencia en negociaciones parlamentarias y con gobernadores. Francos se mantuvo 516 días y se transformó en uno de los principales articuladores políticos de la administración libertaria.
Hasta el sábado, la Jefatura estaba en manos de Adorni, que acumulaba 235 días en el cargo. Eso terminó y ahora el nuevo responsable es Diego Santilli.
La alta rotación en la principal oficina de coordinación política del Gobierno no constituye un hecho aislado. Forma parte de un fenómeno más amplio que atraviesa toda la administración.
Salida de funcionarios
Un relevamiento realizado por el politólogo Pablo Salinas muestra que, en los primeros 930 días de gestión, el Gobierno nacional registró la salida de 261 funcionarios políticos. El promedio equivale a una desvinculación cada tres días y medio de administración.
El área más afectada fue el Ministerio de Economía, con 94 bajas, equivalente al 36% del total. Le siguen Capital Humano, con 30 salidas; la propia Jefatura de Gabinete, con 29; Justicia, con 21, y Presidencia, con 18.
Por jerarquía, el mayor número de desplazamientos se produjo entre subsecretarios de Estado, con 88 casos. También dejaron sus cargos 67 secretarios de Estado, 11 titulares de unidades de asesores, ocho ministros y tres jefes de Gabinete.
La elevada rotación abre interrogantes sobre el funcionamiento interno del Gobierno. Para algunos analistas, refleja dificultades de coordinación y tensiones dentro de la estructura estatal. Para otros, responde a un estilo de conducción extremadamente centralizado, en el que el Presidente concentra las decisiones estratégicas y los funcionarios quedan sujetos a evaluaciones permanentes.
Historia
La historia de la Jefatura de Gabinete ayuda a poner el fenómeno en perspectiva. La figura nació como parte del acuerdo político alcanzado entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín durante el Pacto de Olivos. El objetivo era crear una suerte de primer ministro, con capacidad de administrar el Estado y responder políticamente ante el Congreso.
La primera experiencia comenzó durante el segundo mandato de Menem. El riojano eligió para inaugurar el cargo a Eduardo Bauzá, uno de sus colaboradores más cercanos y uno de los arquitectos políticos del menemismo.

Bauzá permaneció 333 días al frente de la Jefatura hasta ser reemplazado en 1996 por Jorge Rodríguez, entonces ministro de Educación y Cultura.
Rodríguez completó el mandato y se convirtió en uno de los funcionarios más estables de la historia del cargo, con 1.283 días de permanencia.
La llegada de la Alianza al poder, en 1999, inauguró una etapa más turbulenta. Fernando de la Rúa designó inicialmente a Rodolfo Terragno, un dirigente de perfil intelectual y con peso propio dentro del radicalismo. Sin embargo, las diferencias con el Presidente precipitaron su salida apenas diez meses después. Su sucesor fue Chrystian Colombo, quien permaneció hasta el derrumbe institucional de diciembre de 2001.
La crisis política y económica de ese año provocó una sucesión vertiginosa de nombres. Durante los brevísimos gobiernos de transición ocuparon el cargo Humberto Schiavoni, designado por Ramón Puerta; Luis Lusquiños, durante la presidencia de Adolfo Rodríguez Saá, y Antonio Cafiero, durante el interinato de Eduardo Camaño.
Con la asunción de Eduardo Duhalde, la Jefatura recuperó cierta estabilidad. El entonces presidente eligió primero a Jorge Capitanich, un dirigente chaqueño que años después volvería a ocupar el cargo durante el kirchnerismo. Posteriormente fue reemplazado por Alfredo Atanasof, quien permaneció hasta mayo de 2003.
a llegada de Néstor Kirchner marcaría un punto de inflexión. El santacruceño designó a Alberto Fernández, quien no sólo se transformó en el principal articulador político del Gobierno sino también en el jefe de Gabinete más duradero desde la creación del cargo.




