Industria nacional. Milei: No se puede pretender que haya sectores que no desaparezcan

El Presidente sostuvo que la apertura económica puede provocar cierres de empresas y despidos, pero afirmó que el proceso generará precios más bajos, más productividad y nuevos empleos en otros sectores

09 de marzo de 2026 a las 10:18 a. m.
Redacción La Voz
Milei: No se puede pretender que haya sectores que no desaparezcan
Javier Milei, presidente de Argentina.

El presidente Javier Milei volvió a defender su modelo económico basado en la apertura comercial, la competencia y la eliminación de protecciones estatales para la industria, y sostuvo que ese proceso implicará una transformación profunda de la estructura productiva argentina.

En ese marco, advirtió que algunas empresas y sectores industriales podrían desaparecer si no logran adaptarse, aunque aseguró que en el largo plazo el cambio generará una economía más productiva, con precios más bajos y nuevos empleos. Y lo sintetizó en una frase: “Usted no puede pretender que haya sectores que no desaparezcan”.

Las definiciones surgieron de dos entrevistas recientes: una televisiva con el periodista Luis Majul en LN+ y otra radial con Luis Tarrés en FM Now. En ambas, Milei desarrolló su visión sobre el papel del empresariado, la industria nacional y las consecuencias que tendrá la apertura económica que impulsa su gobierno.

El mandatario cuestionó el modelo económico que predominó en Argentina durante décadas, basado en políticas de protección a la producción local. Según sostuvo, esas estrategias no lograron convertir al país en una potencia industrial ni generar un sistema productivo competitivo.

“Argentina hace más de 80 años que protege su industria”, señaló, para subrayar que ese esquema no produjo los resultados que prometía. A su juicio, el problema central es que el país mantiene una de las economías más cerradas del mundo.

En ese sentido, explicó que el comercio exterior argentino representa alrededor del 28% del Producto Interno Bruto, cuando para una economía con el nivel de ingresos del país ese coeficiente debería ubicarse cerca del 93%. Ese dato, afirmó, demuestra que Argentina sigue siendo una economía fuertemente aislada del comercio global.

Desde esa perspectiva, el Presidente cuestionó la idea de que su gobierno esté llevando adelante una apertura abrupta o extrema. Por el contrario, sostuvo que lo que está haciendo es comenzar a revertir un modelo que, según su diagnóstico, generó industrias dependientes de la protección estatal.

En ese punto fue especialmente crítico con algunos sectores empresariales que se oponen a la apertura. “Hay empresarios que quieren seguir cazando en el zoológico”, afirmó durante la entrevista televisiva, una expresión que utiliza para describir a quienes prosperan en mercados protegidos y con escasa competencia.

Milei aclaró, sin embargo, que su visión no es hostil hacia el empresariado. Al contrario, reivindicó el papel del empresario dentro de una economía de mercado. Según explicó, los empresarios cumplen una función social clave porque solo pueden prosperar si logran ofrecer productos mejores o más baratos que sus competidores.

“El empresario es un benefactor social”, sostuvo. Pero inmediatamente marcó una diferencia entre el empresario que compite en un mercado abierto y aquel que depende de regulaciones o privilegios otorgados por el Estado.

Milei y las barreras comerciales

Según su planteo, cuando existen barreras comerciales o regulaciones que restringen la competencia, se genera un sistema que perjudica a los consumidores y abre la puerta a prácticas de corrupción política. En ese contexto, afirmó que los gobiernos pueden utilizar esas herramientas para negociar beneficios o favores con determinadas empresas.

Durante la entrevista con Majul, el Presidente mencionó incluso un episodio reciente que, según dijo, refleja ese tipo de tensiones. Contó que antes de su discurso de apertura de sesiones legislativas recibió planteos vinculados con la distribución de dividendos de una gran empresa argentina.

Milei afirmó que desde el grupo Techint se planteó la necesidad de convertir una importante cantidad de pesos en dólares para pagar utilidades a sus accionistas, lo que podía generar un impacto en el mercado cambiario.

Según explicó, ese planteo implicaba una señal implícita de que el Gobierno debía negociar condiciones para evitar ese movimiento financiero. “Yo gobierno para los argentinos de bien”, respondió el mandatario al recordar ese episodio y justificar su negativa a intervenir.

Más allá de esa tensión con algunos sectores empresariales, Milei insistió en que su modelo apunta a construir una economía más eficiente y competitiva. En ese marco, reconoció que la apertura económica puede tener consecuencias difíciles en el corto plazo.

Milei y el proceso productivo

Durante la entrevista radial con Tarrés, el Presidente explicó con un ejemplo cómo funciona ese proceso. Señaló que cuando el Estado prohíbe la importación de un producto para proteger a una empresa local, los consumidores terminan pagando precios mucho más altos.

Si esa protección se elimina, explicó, puede ocurrir que la empresa que dependía de esa barrera deje de ser viable. “Es cierto que esa empresa puede ir a la quiebra”, afirmó.

Milei reconoció así que la apertura puede provocar cierres de empresas y pérdidas de empleo en determinados sectores. Sin embargo, sostuvo que ese fenómeno forma parte de un proceso más amplio de transformación económica.

Según explicó, cuando los consumidores pueden comprar productos más baratos, les queda más dinero disponible para gastar en otros bienes y servicios. Ese aumento del poder de compra, afirmó, impulsa nuevas actividades económicas.

“Es cierto que esos empleos se pierden, pero se crean puestos de trabajo en otros sectores de la economía”, explicó.

En su visión, ese mecanismo permite que los recursos de la economía -capital, trabajo y tecnología- se trasladen hacia actividades más productivas. Esos sectores, sostuvo, son capaces de pagar salarios más altos y generar un crecimiento más sostenible.

El Presidente también vinculó la desaceleración reciente de la actividad económica con decisiones tomadas por empresas durante episodios de inestabilidad financiera. Según explicó, muchas compañías utilizaron su capital de trabajo para comprar dólares en momentos de incertidumbre cambiaria.

Ese comportamiento, afirmó, redujo significativamente los recursos disponibles para sostener la producción. “El capital de trabajo del sector privado se redujo a la mitad”, señaló para explicar la caída de la actividad.

Para Milei, ese tipo de decisiones refleja una cultura económica moldeada por décadas de crisis recurrentes, controles y regulaciones.

En ese contexto, el mandatario planteó que la transformación que impulsa su gobierno busca modificar esas reglas de juego de manera estructural. El objetivo, según explicó, no es proteger empresas específicas, sino construir un sistema donde las compañías prosperen en función de su capacidad para competir.

Esa lógica, sostuvo, implica aceptar que algunos sectores pueden desaparecer si no logran adaptarse a las nuevas condiciones. “Usted no puede pretender que haya sectores que no desaparezcan”, le dijo a Tarrés, pero aclaró que también significa que surgirán nuevas actividades económicas más eficientes.

“El proceso puede ser duro en el corto plazo”, admitió. Pero insistió en que, a largo plazo, la apertura económica permitirá que la Argentina tenga una economía más dinámica, integrada al mundo y con mayores niveles de productividad.

Desde su perspectiva, el debate sobre la industria nacional no debería centrarse en preservar estructuras productivas existentes, sino en crear las condiciones para que surjan nuevas industrias capaces de competir globalmente.