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Política

Panorama provincial. Milei en su provincia de las maravillas

El Presidente llega en un momento "moralmente" crítico a una Córdoba que no levanta cabeza. La economía provincial sufre cada vez más la gestión libertaria, tanto en el sector público como privado. Sin embargo, los aplausos no cesan.

14 de marzo de 2026, 19:32
Milei en su provincia de las maravillas
Panorama provincial.

Javier Milei estuvo en la Bolsa de Comercio de Córdoba el 19 de septiembre del año pasado, en el peor día de la corrida cambiaria a la que hoy el Presidente menciona como un "intento de golpe", previo al rescate del Tesoro de Estados Unidos. Vuelve este lunes en medio de una crisis de otra naturaleza: justo cuando el Gobierno empieza a proponer un juicio moral sobre sus acciones, crecen los problemas judiciales y las controversias éticas en el gabinete libertario.

Antes de que descendiera el ruido por los viajes de Manuel Adorni y su mujer, se conoció que en enero la Justicia logró abrir el teléfono de Mauricio Novelli –el lobista que se encontraba en Texas junto a Hayden Davis cuando se lanzó el criptoactivo $Libra– y contó más de 20 llamados con el Presidente y con Karina Milei, antes y después del lanzamiento del token que en pocos minutos dio lugar a una estafa millonaria.

Si se suman los llamados con el asesor Santiago Caputo, fueron 34 las conversaciones entre Novelli y el "triángulo de hierro" en esas horas febriles. El propio Milei lo llamó con insistencia pocos minutos antes de publicar el tuit que le hizo conocer al mundo cómo invertir en $Libra.

El Presidente confía en que nada de eso se interpondrá entre su discurso y el aplauso del empresariado cordobés. El auditorio de la Bolsa tal vez sea el de mayor afinidad ideológica con La Libertad Avanza en todo el país, del mismo modo que las encuestas de imagen –aunque algunas digan que crece Milei y otras digan que cae– siempre indican que en Córdoba el respaldo es mayor que en el resto del país.

Es respaldo político puro y duro el de los cordobeses. En la provincia de las maravillas, Milei no necesita intermediario alguno y, al parecer, tampoco tiene que exhibir resultados: la economía provincial se deteriora sin pausa. A excepción del campo, la mayor parte de la producción cordobesa se encuentra semiparalizada, el consumo no para de caer y el empleo –que hasta ahora compensó con monotributos e informalidad la caída de los puestos formales– ingresa en zona de riesgo.

Entre las cuerdas

Al Estado cordobés no le va mejor. En febrero, los ingresos de la Provincia cayeron 11% en términos reales. La caída de la coparticipación federal fue del 8% y se sumó al derrumbe de los ingresos propios de casi 15%: la baja de impuestos no se compensó con mayor actividad y los números del Panal están en rojo. Pero al igual que los empresarios cordobeses, en Nueva York Martín Llaryora también mostró respaldo al modelo libertario.

Aunque inicialmente no había sido invitado por Presidencia, integró el panel de gobernadores dialoguistas que en el Consejo de las Américas elogiaron la macroeconomía libertaria y la reducción de la inflación, en un intento conjunto por atraer inversiones. El gobernador de Córdoba aclaró que no estaba apoyando a un partido político sino a la Argentina, y varios de sus ministros mañana reiterarán esos conceptos cuando concurran a escuchar a Milei.

La principal diferencia entre la Provincia y los demás sectores de la economía es que, mientras el crédito se extingue para el sector empresario y la morosidad se incrementa en las familias, la Nación sí le habilita a Córdoba el endeudamiento: sendas emisiones de U$S 725 millones en junio de 2025 y U$S 800 millones en enero pasado, a las que se suma ahora un préstamo de U$S 250 millones del BID para completar los tramos en obra de la circunvalación de Río Cuarto.

Córdoba es la provincia que consigue financiamiento con mayor facilidad, por el trabajo sistemático con el sector financiero y por no haber defaulteado nunca. Sin esa ventaja comparativa, Llaryora estaría atravesando las mismas penurias de la mayoría de sus pares: la Casa Rosada descuida rigurosamente la situación social de buena parte de las provincias.

Las protestas estatales se reiteran, las paritarias docentes son muy conflictivas en la mayor parte de las jurisdicciones –en Córdoba, la UEPC responde mañana, con altas chances de rechazo y paro– y en las universidades nacionales de todo el país se profundiza un conflicto que amenaza el inicio del año lectivo.

La llegada de Milei y las progresivas complicaciones que crecen en Córdoba activan a la oposición provincial. Está lejos de resolverse si en 2027 Llaryora enfrentará una coalición que sume a todo el anticordobesismo o si serán varios, pero todos están lanzando sus campañas de posicionamiento.

Cada uno afianza un rol: el diputado Gabriel Bornoroni ejerce de “candidato puesto” de La Libertad Avanza; Luis Juez y su sector profundizan en los medios las denuncias de corrupción –el viernes presentaron una denuncia penal contra Caminos de las Sierras por presunto ocultamiento de información al Tribunal de Cuentas juecista– y Rodrigo de Loredo hizo un show político en Quality para acercarse al público más joven, al estilo mileísta. Si fuese una estrategia coordinada, sería muy competitiva.

El oficialismo, en cambio, no acierta en la articulación entre sus dos principales motores políticos: las gestiones de la Provincia y la Capital. El conflicto del transporte urbano se anuncia desde hace meses y las decisiones se pospusieron hasta el inicio del ciclo lectivo. La salida sigue siendo parche sobre parche, cuando el calendario indica que debe ser licitado todo el sistema.

Con todo, la acción política más fuerte de la semana no provino de la dirigencia partidaria sino de la Justicia federal de Córdoba y de la persistencia del Equipo Argentino de Antropología Forense: cinco décadas después, comenzaron a identificar los restos de 12 desaparecidos, y todo indica que serán muchos más. Historias familiares que se cierran, verdades judiciales que terminan de acreditarse en las fosas comunes de La Perla, y otro Nunca Más para el negacionismo que una y otra vez pretende aflorar.