Milani quiere cambiar la “historia decadente” del Ejército
El jefe del Estado Mayor visitó el Hospital Militar Córdoba. Calificó su gestión como una “etapa virtuosa”. “Estamos subiendo esta escalera que veníamos bajando desde hace tantos años”, dijo.
Rompiendo las reglas de la puntualidad a las que desde siempre están acostumbrados los militares en todo el mundo, el teniente general César Milani, jefe del Ejército, llegó ayer unos 50 minutos tarde a un acto previsto en el Hospital Militar Córdoba. El polémico jefe del Estado Mayor arengó a las tropas formadas allí para "cambiar esta historia decadente del Ejército".Pero además consideró que la reorganización iniciada un año atrás (cuando él asumió con el cargo de teniente general, el 3 de julio de 2013), era una "etapa virtuosa". "Estamos subiendo esta escalera que veníamos bajando desde hace tantos años", se jactó al dirigirse al contingente de hombres y mujeres integrantes de la formación, casi todos profesionales de la salud que, a pesar de ser, muchos de ellos, tenientes coroneles, se habían olvidado de ponerse el uniforme.El jefe militar, cordobés, está cuestionado por denuncias de privaciones de la libertad y violaciones a los derechos humanos en la época de la dictadura –radicadas en las justicias federales de La Rioja y Tucumán–, en el marco de actuaciones similares protagonizadas por otros militares que están siendo juzgados.Esta semana el sitio eliminandovariables.com también publicó información sobre abultados presupuestos para costear cenas con caviar y vino del mejor para festejar un nuevo aniversario del Ejército. La visita de Milani estuvo enmarcada en una suerte de "secreto de Estado" porque la prensa no estuvo enterada de su paso por el hospital y el Liceo Militar, al que también asistió.Por una "filtración", periodistas de este diario pudieron ingresar al centro médico y, cuando las autoridades militares se enteraron, se apresuraron a adelantar que Milani no haría declaraciones porque se trataba de una inspección "muy rápida". Un coronel, secretario privado de Milani, se encargó de manifestar oficialmente que su jefe no haría declaraciones. "No porque no quiera, porque siempre atiende a la prensa, pero no dan los tiempos", aclaró.Minutos después apareció la figura del jefe del Estado Mayor, acompañado de un séquito de uniformados y de la máxima autoridad clerical de la fuerza. "Qué lindo día", comentó el periodista al fotógrafo. "Cuando hay generales, por más que llueva o nieve, siempre sale el sol", interrumpió un coronel que hacía lo imposible por evitar el contacto de Milani con los únicos periodistas presentes.Al dirigirse a la tropa formada, Milani habló de "volver a colocar al Ejército en su esencia" y aludió a la necesidad de que se recupere "una disciplina de forma y de fondo que se vinieron cayendo en los últimos años". Anunció que para cambiar esa "historia decadente" se harían "los cambios que sean necesarios y se gestionarán en forma pronta los medios y recursos" para que la fuerza logre "un real poder de disuasión que sea creíble".En su arenga, Milani expresó su aspiración de que el Ejército esté preparado para enfrentar cualquier conflicto bélico en defensa de la Patria y tangencialmente se refirió a la necesidad de contar con los medios técnicos y recursos humanos necesarios, además de una mejora de los salarios del personal militar.Como dato curioso de la ceremonia que acompañó la visita de incógnito de la máxima autoridad del Ejército, el público que integró lo que podría decirse el "palco oficial" estuvo dividido entre uniformados, sacerdotes con sotanas y numerosas monjas de la Congregación Marta y María, que se radicarán en las adyacencias del hospital para asistir, espiritualmente, a los militares o familiares internados.En su discurso de bienvenida a las religiosas, Milani reconoció que habían "caído todas las prestaciones en los hospitales militares", incluyendo el de Córdoba.

