Mestre a plazo fijo, Juez en baja y la sorpresa Méndez
Tras la elección municipal,en la Capital se impuso la atomización. La UCR tiene por delante la pelea por la sucesión de Mestre. Juez y Méndez disputarán la oposición municipal.
Si nos atenemos a la coyuntura de lo que fue la oferta electoral del pasado domingo, el escenario político en la ciudad de Córdoba (concentra el 38 por ciento del padrón provincial) quedó bajo el signo de la atomización, que le permitió a Ramón Mestre seguir siendo intendente con el 32,5 por ciento de los votos. Pero con más perspectiva de futuro, el tablero es pura incertidumbre. El oficialismo quedó ratificado en el poder, aunque quien lo encarna, Ramón Mestre, tiene vedada su continuidad en el municipio en 2019, con lo cual, más temprano o más tarde, empezarán los posicionamientos en el interior de la UCR para sucederlo.Con todo lo prematuro que resulta especular sobre este tema, el nombre de Javier Bee Sellares aparece como el más lógico. Cierra su mandato como concejal, es actual secretario de Gobierno y legislador electo. Es el dirigente que más rodaje ha tenido en los últimos meses, luego del propio Mestre.A la viceintendencia se subió el dirigente deportivo y empresario Felipe Lábaque, quien hará así sus primeras armas en la política, bancado por el líder del PRO, Mauricio Macri.Desde filas no mestristas, el también radical Rodrigo de Loredo (aguadista) repetirá como legislador. Le plantó interna a Mestre por la candidatura a intendente, pero el partido la bajó. La reelección de este último le resta margen de maniobra.En terreno de la oposición, el emergente es Tomás Méndez (Movimiento ADN), con tantos votos obtenidos (23 por ciento), como dudas respecto de cuál será su futuro y si logrará consolidar un espacio político o lo suyo se agotará en esta primavera electoral.Sobre este experiodista devenido en político, sus rivales cargan sospechas de que recibió apoyatura política y financiamiento a través del delasotismo y del kirchnerismo, en este último caso vía Daniel Scioli, con quien se apuró a fotografiarse el pasado miércoles.Al margen de cómo ponga a jugar su caudal electoral en las presidenciales del mes que viene, el posicionamiento de Méndez en el Concejo Deliberante también genera dudas. Dice que "controlará" a Mestre, pero no tiene partido propio ni se sabe si su intención es proyectarse políticamente más allá de las seis bancas que ganó su fuerza.El otro actor político, con protagonismo excluyente en Capital desde 2003 a la fecha es Luis Juez (Frente Cívico), que viene de cosechar poco más de 100 mil votos que lo relegaron al cuarto lugar.Con dos intentos fallidos por la Gobernación sobre sus espaldas, Juez descartó repetir banca en el Senado con el argumento de que quería –según el mismo dijo– revalidar laureles en su pago chico, donde siempre obtuvo el plafón para intentos electorales superiores. Ahora perdió también esa plataforma de lanzamiento y habrá que ver cómo le va en el intento por recuperar terreno.Con la carga de la misma mochila se encuentra Olga Riutort, la otra gran protagonista –y damnificada– de esa sociedad política, con el agravante de que en su caso ahora deberá tomar decisiones desde el llano absoluto.En otro rincón, y fiel a lo que ha sido su derrotero en este territorio en los últimos 12 años, el PJ no tiene en Capital dirigentes bien parados. Tras los fallidos experimentos con Alfredo Keegan (2003), Roberto Chuit (2007), Héctor Campana (2011) y Esteban Dómina (2015), afronta el desafío de decidir si apostará en serio alguna vez. Al líder natural del partido, José Manuel de la Sota, no parece haberle importado mucho este distrito en los últimos años, como no sea para mover piezas que impidan la llegada al poder de su exmujer Olga Riutort, quien siempre se candidateó por fuera del PJ. Con Schiaretti como gobernador, su mujer Alejandra Vigo parece estar tomando las riendas para intentar construir algo en Capital. Ese experimento la tendría obviamente a ella misma como beneficiaria.

