Temas del día:

Más que un servicio, un síntoma

Las bolsas de basura se acumularon en los días en que más se necesita la recolección. El síntoma que evidencia patologías más profundas.

28 de diciembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Más que un servicio, un síntoma

Hay problemas urbanos que son verdaderos síntomas políticos. El de la basura es, además, la evidencia de lo que ocurre cuando un municipio permite que un servicio público esencial como el de recolección sea –antes que nada– un gran negocio, después la guarida de un poder gremial prepotente e ilimitado, y luego una ausencia: la de esa política de Estado que se supone estratégica, pero que en Córdoba es periférica, cuando no pura improvisación. El resultado de todo eso son las toneladas de basura que hoy se amontonan en las veredas de la Capital y que difícilmente terminen de ser recolectadas antes de la próxima avalancha de residuos del 31. Justo en los días en que la ciudad es muy visitada y debiera ser disfrutada. Justo en el período de mayor calor, mayor humedad y consumo desbocado. Justo cuando más hace falta el servicio de recolección, los camiones no pasan. Los cordobeses les pagan a las empresas Lusa y Cotreco casi 100 millones de pesos mensuales para que junten la basura. Es inaceptable que el municipio consienta que falte el servicio de recolección cuando más se necesita. Pero hay otras cosas inaceptables que suceden para llegar a estos resultados. Y –como las bolsas de basura– están a la vista de todos por estos días: Licitación a dedo. Es probable que entre mañana y pasado la Municipalidad de Córdoba defina la licitación abierta hace más de un año para adjudicar hasta 2022 la recolección de la basura. Tras idas y vueltas, de aquel llamado internacional que aspiraba a mejorar sustancialmente el servicio queda sólo un regateo de precio con las dos mismas empresas que hace casi tres años fueron elegidas a dedo. Esas empresas aspiran a continuar ocho años más en las mismas áreas de recolección y a cobrar mucho más por un servicio bastante parecido. Regalos al Surrbac. El gremio de los recolectores de residuos ejerce una presión creciente para que se adjudique la licitación, ya que en el momento en que eso suceda, el municipio deberá abonar indemnizaciones a cada empleado de Lusa y Cotreco (hoy las empresas prestan servicios contratadas por la municipal Crese) para que sigan desempeñándose en Lusa y Cotreco. Ese absurdo tiene valor legal y costará unos 140 millones de pesos. Pero la semana pasada, el intendente Ramón Mestre le hizo otro obsequio al gremio que conduce el ultrakirchnerista Mauricio Saillen: por decreto, convalidó un acta-acuerdo que prevé la entrega de cuatro hectáreas en el sudeste de la ciudad para que –con créditos estatales– se levanten viviendas para los recolectores. El mismo municipio que nunca intervino decididamente en materia de vivienda popular y que sin mayores explicaciones declaró "inaplicable" la ordenanza de banco de tierras, ahora obsequia tierras a trabajadores que perciben salarios promedio de 25 mil pesos mensuales.Mientras todo eso ocurre, la basura se amontona en las esquinas de Córdoba.