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Más de 10 millones de personas tenían problemas de empleo a fin de 2015

Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, uno de cada 5 hogares no tenía ninguna cobertura social o era deficiente. Dice que la situación puede "agravarse si hay un error de diagnóstico o una equivocación en la elección de políticas".

23 de mayo de 2016 a las 12:12 p. m.
Más de 10 millones de personas tenían problemas de empleo a fin de 2015

La situación del mercado de trabajo a fines de 2015 evidencia una gran fragmentación, con menos de la mitad de los trabajadores activos con empleos de calidad y el resto con distintos grados de precariedad.

Solo 43 por ciento de los activos poseían un trabajo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales (8,3 millones de trabajadores); 31,9 por ciento poseían un empleo precario (6,2 millones); 15,6 por ciento realizaban actividades de escasa remuneración, alta inestabilidad o eran beneficiarios de políticas de empleo (tres millones) y 9,4 por ciento se encontraban desocupados (1,8 millones).

De esta manera, más de 10 millones de personas sufrían problemas de empleo a fin del año pasado.

Estos datos surgen del informe "Estructura Social del trabajo y calidad de las inserciones laborales en la Argentina (2010-2015)", que elaboró el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El trabajo analiza la situación del mercado laboral y remarca la persistencia de un amplio sector microinformal, que aumentó su incidencia en los últimos años para llegar al 53,9 por ciento de los trabajadores ocupados (9,4 millones de personas).

Es un sector compuesto por dueños y asalariados de pequeñas empresas, cuentapropistas no profesionales, trabajadores domésticos y familiares. "Esta estructura productiva constituye uno de los mayores inconvenientes en el mercado de trabajo por su reducido nivel de productividad y retribuciones", señala.

La UCA advierte que en 2015 uno de cada cuatro trabajadores (24,9 por ciento) se encontraron desocupados por lo menos una vez en los últimos 12 meses (4,3 millones de personas), lo cual evidencia "un elevado riesgo de desempleo estructural".

Entre 2010 y 2015, el empleo total se expandió ocho por ciento pero se incrementó sólo tres por ciento la cantidad de puestos de trabajo con empleo pleno de derechos, disminuyó en cinco por ciento el número de empleos precarios y aumentaron 80 por ciento los ocupados en subempleos inestables, agrega.

Pese a reconocer que "los desajustes estructurales acumulados constituyen una herencia de mucho peso", los investigadores advierten que "el problema puede agravarse si hay un error de diagnóstico o una equivocación en la elección de las políticas, por mucho que la decisiones estén bien intencionadas".

"Las investigaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina muestran que muy rápidamente pueden sumarse miles de nuevos pobres si el derrame o las medidas de protección social tardan más de lo previsto, resultan débiles o no llegan", alertó el informe coordinado por Eduardo Donza y Agustín Salvia.

Sin derechos

Un problema que subyace de la estructura del mercado laboral es la deficiencia en los derechos laborales.

El incumplimiento de los derechos laborales es mucho mayor en los sectores más precarios: en 2015 se encontraban en esta situación el 82,2 por ciento de los trabajadores del sector microinformal; pero en el sector formal solo alcanzaba al 20,5 por ciento de los trabajadores y, en el sector público, al 12,1 por ciento.

En términos generales, la población ocupada en puestos precarios o subempleos pasó de 50,4 a 53 por ciento en los últimos cinco años.

La precaridad laboral impacta, asimismo, en la falta de cobertura social de la familia. A fin del año pasado, 59,5 por ciento de los hogares tenía un jefe con empleo pleno, jubilado o con rentas holgadas.

Por el contrario, 20,8 por ciento de los hogares percibía un plan de ayuda familiar, mientras que 19,5 por ciento no poseía ninguna cobertura social o era deficiente.