Segunda vuelta. Córdoba eligió a Fujimori: casi seis de cada diez peruanos votaron por la candidata de Fuerza Popular
En la segunda vuelta presidencial de Perú, la comunidad peruana radicada en Córdoba, Catamarca y La Rioja respaldó con claridad a Keiko Fujimori. El resultado contrastó con la paridad que se registra en el escrutinio nacional, donde la definición sigue abierta y bajo revisión de actas.
La comunidad peruana que votó en la jurisdicción consular de Córdoba se inclinó mayoritariamente por Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial celebrada el último domingo. La candidata de Fuerza Popular obtuvo el 59,39% de los votos válidos y superó por casi 19 puntos porcentuales a Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú.
Según los resultados oficiales de la ONPE, Fujimori reunió 2.858 votos, mientras que Sánchez alcanzó 1.954 sufragios. Sobre un total de 4.812 votos válidos, la diferencia fue de 904 votos.
La elección se desarrolló en tres provincias argentinas bajo la jurisdicción del consulado cordobés. Los ciudadanos peruanos domiciliados en Córdoba votaron en el Centro Capitalinas; los residentes en Catamarca lo hicieron en el Hotel Casino de Catamarca; y quienes tienen domicilio en La Rioja sufragaron en el Hotel Naindo Park.
En total se emitieron 5.194 votos. Además de los votos válidos, se registraron 34 en blanco (0,65%) y 348 votos nulos (6,7%), una proporción relativamente elevada que refleja también el clima de polarización y descontento que atravesó la campaña peruana.
El resultado obtenido por Fujimori en Córdoba no constituye una sorpresa. Históricamente, el voto peruano en el exterior suele mostrar una inclinación más favorable hacia las opciones de centroderecha y hacia candidaturas asociadas con estabilidad económica y orden institucional. Esa tendencia volvió a manifestarse en esta segunda vuelta.
Sin embargo, el panorama nacional es mucho más complejo. Mientras en Córdoba la ventaja de Fujimori fue amplia, en Perú la definición permanece abierta y extremadamente ajustada. Con más del 97% de las actas contabilizadas, Sánchez mantiene una ventaja mínima sobre Fujimori, en una elección que se perfila como una de las más reñidas de la historia reciente del país.
La diferencia se mide en apenas decenas de miles de votos sobre un padrón de más de 27 millones de electores.
La demora en conocer un resultado definitivo se explica por la revisión de actas observadas e impugnadas y por la incorporación de votos provenientes del exterior. Las autoridades electorales peruanas estiman que el proceso completo podría extenderse varias semanas.
La disputa enfrenta dos proyectos políticos claramente diferenciados. Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, llegó por cuarta vez a una segunda vuelta presidencial. Su campaña estuvo centrada en la lucha contra la inseguridad y en la defensa de un modelo económico de mercado.
Por su parte, Sánchez, exministro durante el gobierno de Pedro Castillo, impulsó propuestas vinculadas con reformas constitucionales, mayor intervención estatal y cambios en el esquema tributario.
La elección se desarrolla además en un contexto de profunda inestabilidad política. Perú tuvo ocho presidentes en menos de una década, atravesó sucesivas crisis institucionales y experimentó fuertes conflictos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Esa situación explica en parte el alto nivel de fragmentación que caracterizó la primera vuelta, en la que participaron 35 candidatos presidenciales y ninguno logró acercarse siquiera a la mayoría absoluta.
Fujimori obtuvo entonces apenas el 17,2% de los votos y Sánchez el 12%, lo que muestra el grado de dispersión existente en el sistema político peruano.
En ese marco, el voto de los peruanos residentes en el exterior adquirió una relevancia especial. Aunque insuficiente para definir por sí solo la elección, ese electorado se convirtió en uno de los factores observados con mayor atención por los analistas debido a la estrechísima diferencia entre ambos candidatos. De hecho, los primeros cómputos mostraron cómo los sufragios emitidos fuera del país contribuían a fortalecer la performance de Fujimori.

