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Política

Giro de Estados Unidos. Malvinas: Trump siempre sacude el tablero

La política exterior de Estados Unidos ha experimentado un vuelco sísmico tras la filtración de un correo interno del Pentágono. El distanciamiento de Washington respecto al Reino Unido genera un margen de maniobra en torno a las Malvinas.

24 de abril de 2026, 14:48
Francesc-Xavier Soria Jofra
Malvinas: Trump siempre sacude el tablero
Donald Trump sugirió cambia la posición de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas.

La filtración de un correo de la administración norteamericana a la agencia Reuters este vierne muestra cómo lo que parecía una reprimenda por la falta de apoyo de ciertos aliados de la Otan en las operaciones militares contra Irán, ha escalado a una amenaza que pone en entredicho la soberanía territorial europea y la estabilidad de la Alianza Atlántica

Represalias a la neutralidad.

En ese correo, Donald Trump parece subir la apuesta al todo o nada al sugerir una reevaluación del apoyo diplomático estadounidense a las “posesiones imperiales” europeas.

En el centro de esta diana se encuentran las Islas Malvinas. Como castigo a lo que Trump califica como "cobardía" por parte del primer ministro Keir Starmer al no unirse decididamente a los esfuerzos bélicos de Washington contra Irán. EE.UU. podría dejar de apoyar, directa o indirectamente, esa soberanía.

Para el Reino Unido, el coste de mantener esta presencia militar no es menor: la base de Mount Pleasant y su guarnición suponen un gasto operativo anual de más de 60 millones de libras. A esto se suma un gasto histórico que supera los 1.500 millones de dólares desde 1982.

Aunque Downing Street sostiene que su posición es inamovible, la posible retirada del paraguas diplomático de EE.UU. abre una ventana de oportunidad estratégica para Argentina.

No obstante, esa ventana no estará abierta siempre: presumiblemente durará lo que dure Donald Trump como presidente estadounidense.

España, el “submarino” chino

La situación de España es aún más delicada. Trump ha amenazado explícitamente con “romper lazos” y suspender la permanencia del país en la Otan como represalia por la falta de apoyo militar.

Ante este órdago, el presidente Pedro Sánchez respondió recientemente desde Barcelona apelando al “derecho internacional y la paz”, una postura que Washington percibe como una resistencia a su hegemonía.

Sin embargo, el enfado de la Casa Blanca no solo responde a la cuestión de Irán. Existe una creciente preocupación por la “Asociación Estratégica Integral” entre España y China.

Con un volumen comercial que superó los 55.000 millones de dólares en 2025, España es vista por algunos sectores de la administración Trump como el verdadero caballo de Troya chino en el Mediterráneo, especialmente ahora que otros aliados estratégicos de Rusia y Pekín, como la Hungría de Viktor Orbán, dejaron de ser una amenaza fruto de procesos electorales como el húngaro, el pasado 12 de abril.

Ceuta y Melilla: el talón de Aquiles español

Trump ha identificado con precisión el punto más vulnerable del Estado español: las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Bajo la premisa de que estos enclaves rezuman colonialismo, Estados Unidos parece dispuesto a favorecer las reclamaciones territoriales de Marruecos.

La estrategia estadounidense es clara: dar a Rabat la llave del control del Estrecho de Gibraltar, ahora en posesión de españoles y británicos. Este movimiento se sustenta en la nueva “Hoja de ruta de cooperación en defensa 2026-2036”, un acuerdo militar bilateral para el control del Estrecho, así como la catalogación de Marruecos como “socio estratégico”.

El peso de la historia añade aceite a ese acuerdo: Marruecos fue la primera nación en reconocer la independencia de EE.UU. Por añadidura, cabe destacar que actualmente el 60% de sus armas importadas provienen de proveedores estadounidenses.

Su condición de aliado fundamental no perteneciente a la Otan se ha visto fortalecida. Cabe señalar aquí también un papel relevante de Israel en estas decisiones. Marruecos es socio estratégico de Tel Aviv y su rol en las Acuerdos de Abraham para la normalización de relaciones entre los estados musulmanes e Israel no es menor.

¿Rabia o estrategia?

A pesar de la agresividad del Pentágono, el correo filtrado aclara que no se contempla el cierre de bases estadounidenses en Europa ni la retirada de EE. UU. de la Otan.

Tampoco puede expulsar un miembro de la Otan a su antojo –la salida de un país de la organización solo puede ser por votación unánime y es voluntaria.

En todo caso, solo podría atenuar la protección norteamericana dentro de lo establecido en el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte donde se expresa, negro sobre blanco, el principio de defensa colectiva, ese que establece que un ataque contra un miembro de la Alianza se considera un ataque contra todos los miembros.

Todo esto sugiere que las medidas son, en gran parte, expresiones de la frustración de Trump ante el elevado costo de la Operación Furia Épica –estimado en mil millones de dólares diarios– y el estancamiento del conflicto con Irán.

Con las elecciones de mitad de mandato a solo seis meses de distancia, Trump parece utilizar a sus aliados como chivos expiatorios de una incertidumbre estratégica que él mismo no sabe cómo resolver. Lo que queda claro es que, en el tablero de Trump, los aliados históricos han pasado a ser piezas de cambio en un juego de lealtades forzadas.

Mientras todo esto se dirime, una captura de War Monitor en la red social “X” mostraba los aviones cisterna estadounidenses que participan en la guerra con Irán desafían constantemente el supuesto cierre del espacio aéreo español sobrevolando el norte del país tras dejar varios combatientes en Oriente Medio. A buen entendedor, sobran aquí ya más palabras.

Historiador y docente