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Luego de las urnas, preocupación

En los últimos tiempos, en el ambiente político se repitió con insistencia que para muchos dirigentes no había 2015 sin 2013.

02 de noviembre de 2013 a las 02:08 p. m.
Luego de las urnas, preocupación

En los últimos tiempos, en el ambiente político se repitió con insistencia que para muchos dirigentes no había 2015 sin 2013. Pasaron los comicios legislativos, y al menos en Córdoba, quedó más incertidumbre que claridad, pensando en lo que puede pasar dentro de dos años. José Manuel de la Sota fue el protagonista en la campaña del PJ, buscando una victoria contundente que lo consagrara como un aspirante a suceder a Cristina Fernández.Unión por Córdoba ganó la elección, pero el 26 por ciento de los votos y haber salido terceros en la Capital dejó gusto a poco en el paladar exigente de un aspirante presidencial. En el búnker del PJ, se preparó todo para hacer el lanzamiento de la candidatura presidencial del gobernador, emulando la estrategia de Mauricio Macri, gran triunfador en Capital Federal.No hubo lanzamiento y ahora De la Sota quedó en una encrucijada: no archivó su sueño presidencial, pero debe abocarse a recuperar la iniciativa en su gestión. Además, en el PJ cordobés hay una incipiente interna por la sucesión de De la Sota que atraviesa al gabinete. Hay rumores de cambios, que se producirían antes de fin de año.En tanto, sobre el filo de la medianoche del domingo, en la Casa Radical se instaló un clima de triunfalismo que estuvo lejos de traslucir la cosecha de votos. Es cierto que el radicalismo recuperó la Capital y consiguió tres diputados nacionales, aunque se mantiene el reclamo judicial del Frente de Izquierda por la novena banca. Pero los 22 puntos que consiguió en la provincia son los mismos que viene sacando en los últimos comicios.La euforia mestrista por haber ganado en la ciudad de Córdoba (en las Paso ganó el PJ) no se compadece con lo que dictan los números: Ramón Mestre ganó la intendencia en 2011 con el 36 por ciento de los votos y el domingo último su partido consiguió apenas 20 puntos en su territorio.Pensando en 2015, el intendente capitalino también quedó en una encrucijada: ir por su reelección o dar el salto para pelear la gobernación. Mestre no dará pistas hasta bien entrado 2015. Por ahora, priorizará su gestión, porque es probable que los vecinos de Córdoba ya no se conformen con la promesa publicitaria del mestrismo, de "detener la caída" y "ordenar" la ciudad.Por su parte, el juecismo sufrió otra debacle electoral, comparable con las elecciones municipales de 2011, cuando sumó poco más de siete puntos en la Capital.Luis Juez hizo una autocrítica y mandó un desafío: "A los que me dan por muerto, los espero en 2015". En las encuestas del delasotismo, el senador nacional mide bien, pero su partido perdió casi en su totalidad la escasa estructura que había logrado armar para pelear el poder provincial en 2007 y 2011. Ya casi ningún intendente le responde. En Jesús María, hay dos casos emblemáticos: el exintendente Marcelino Gatica y el actual, Gabriel Frizza, no anunciaron su partida del Frente Cívico, pero en la práctica no militan en el espacio juecista.A los que tuvieron motivos para festejar por su crecimiento, tampoco les da para tirar manteca al techo. El kirchnerismo consiguió dos bancas; el PRO quedó a menos de un punto de los K y logró que Héctor Baldassi vaya al Congreso; el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) peleó hasta último momento la novena banca con la UCR y hoy mantiene esa disputa en la Justicia electoral.Las tres fuerzas crecieron y superaron sus objetivos en cantidad de votos. Pero sobre esa satisfacción sobrevuela el convencimiento de que se vieron favorecidos por la debacle electoral del juecismo y su techo electoral es probable que esté por debajo de lo que hoy muestran con orgullo. La mayoría de los partidos compitió en los comicios legislativos apuntando a lo que vendrá dentro de dos años. Pero las urnas no aclararon el panorama político y dejaron flotando más interrogantes que respuestas.