Los traumas de confundir transitorio con definitivo
Las transiciones generan tensiones y conflictos aun cuando son del mismo signo. La construcción de poder tiene un costo en fondos públicos; y las despedidas, también. El retiro de Cristina y los casos cordobeses.
El fuego. La tierra arrasada. Dos imágenes llegan desde dos puntos bien distantes de la Argentina, para reactualizar el viejo problema de los cambios de mandato: la Municipalidad de Concepción, en Tucumán, rodeada de llamas porque el nuevo intendente frenó designaciones de último momento realizadas por su antecesor; y el municipio de Merlo, en provincia de Buenos Aires, con una ocupación masiva de terrenos fiscales. En el primer caso, la sucesión es entre diferentes signos políticos (se fue el Frente para la Victoria, ingresó Cambiemos), pero en el segundo, tanto el intendente saliente, acusado de alentar las tomas y duplicar en pocos meses la planta de personal, como el entrante pertenecen al kirchnerismo.Lo que está claro es que no es el espacio político el que importa en el traspaso, sino un particular sentido de apropiación de muchos gobernantes que no pueden internalizar el concepto de transitorio.A nivel nacional, el Gobierno no se preocupa por acentuar los gestos de retirada cuando aún no se sabe si seguirá o no el Frente para la Victoria en el poder.El resultado de la elección general, donde el oficialismo salió primero pero por un margen muy inferior al vaticinado, determinó que el propio kirchnerismo mostrase más gestos de despedida que de continuidad.Creación de nuevas reparticiones, designaciones masivas, nombramientos a las apuradas de incondicionales en organismos de control parecen ser sólo la parte visible del iceberg de la retirada después de 12 años. Esa improlija manera de armar las valijas –que obviamente no es atributo único del kirchnerismo– es la evidencia del cierre de una etapa, aunque el sucesor de Cristina Fernández sea Daniel Scioli.La construcción de poder suele tener un impacto importante en los recursos públicos. Y las despedidas, otro tanto. Sordos ruidos En Córdoba, también se viven escenas típicas de transición, aunque sin el trauma de lo nacional porque ya está votada la continuidad del oficialismo. Juan Schiaretti tuvo que explicitar su gratitud por la salud de las finanzas que recibirá de José Manuel de la Sota después de que su propio equipo analizara con cierta preocupación los números provinciales y un déficit en las cuentas públicas que sólo tiene como antecedente otros años en los que hubo elecciones.De la Sota y Schiaretti no hacen otra cosa que elogiarse y felicitarse en público. Ambos coinciden en que la nueva relación con la Nación, sea quien fuere el presidente, y el restablecimiento de créditos internacionales le darán otro panorama a Córdoba. Pero hay procesiones que van por dentro.Ya tuvieron un traspaso hace ocho años, pero aquel caso fue diferente, porque Schiaretti estaba condicionado por su imposibilidad de reelección y De la Sota tenía pensado volver. Ahora las cosas parecen ser diferentes y al gobernador electo le preocupan algunos aspectos de la herencia, vinculados a ciertas áreas, como por caso la recaudación o la seguridad.La Policía que recibe Schiaretti es una fuerza con oficiales procesados por complicidad con narcotráfico, denunciados por robo de armas y condenados por procedimientos irregulares, entre otras cosas.Algunos ocupantes actuales de los despachos oficiales como sus futuros reemplazante miran hacia esas oscuras intrigas policiales y hacia la disputa de poder en la interna peronista para explicar la irracional y descabellada manera en que circularon rumores sin fundamento sobre la salud del gobernador electo. Uno tras otro En la Municipalidad de Córdoba es donde no debería haber ruidos de transición, por el simple hecho de que Ramón Mestre se sucederá a sí mismo el 10 de diciembre. Pero desde que lo reeligieron, Mestre viene sumando costos y problemas, uno tras otro. El más profundo es la resistencia gremial y el rechazo político a la creación de un ente que se encargue de lo que debería ser la principal función del municipio: la prestación de servicios y la realización de obras públicas.El intendente reconoció que conversó con el gobernador electo la creación de este instituto que manejará el 30 por ciento de los recursos municipales. Lo que no se conoce es en qué tono se dio la charla: puesta en conocimiento, acuerdo, imposición, son algunas de las posibilidades.También es posible que las exigencias vengan de afuera y tengan que ver con requisitos de organismos internacionales de crédito dispuestos a financiar obras sin pasar por trabas y controles.El tema es que, al quedar al desnudo la incapacidad del municipio para licitar la prestación de un servicio o encarar un emprendimiento de mediana envergadura por su maraña burocrática, la salida no es desenredar la maraña sino crear otro organismo.

