Los hijos de Báez podrían causar un tsunami
“Con Cristina Kirchner había varios negocios en común”, dijeron tres de los hijos del detenido Lázaro Báez, en un cambio de estrategia familiar.
Entre los glaciares que brillan en la cordillera y el mar gélido hacia el este, Santa Cruz no debiera tener un desierto grisáceo sino mantas de cemento que la cubran. Ello sería posible con los números que comienzan a conocerse en la Justicia, más allá del paso lento que Margarita Stolbizer les adjudica a las actuaciones de jueces y fiscales. Lázaro Báez –Austral, su empresa insignia, pidió ayer el concurso de acreedores– cobró casi 34 mil millones de pesos por obras en la provincia patagónica, la mayoría de ellas con un porcentaje mínimo de ejecución.Esas cifras de dinero, de destino incierto, parecen no conmover a Báez, sino que comienza a pesarle el hecho de estar detenido casi como único culpable de obras que le adjudicaron.En ese plano aparece, desde su familia, el primer quiebre del pacto de silencio que mantenían sobre la responsabilidad de los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández en el reparto de fondos para obras con sobreprecios y nunca finalizadas. Desde ese círculo íntimo, pueden surgir elementos que trasciendan lo judicial para impactar en el próximo proceso electoral.En una semana judicial de indagatorias, la expresidenta se exculpó el lunes en un escrito ante el juez Juan José Ercolini, que lleva adelante el proceso por las adjudicaciones de obras en Santa Cruz. El exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, optó un día después por el mismo camino: lavarse las manos.La estrategia de Cristina y de su exsuperministro es demostrar que Báez se quedó con casi el 80 por ciento de la obra pública en Santa Cruz simplemente por su capacidad operativa. Asoma apenas como un detalle el hecho de que Austral Construcciones fue creada dos días antes de que Kirchner asumiera la Presidencia, el 25 de mayo de 2003.El mismo Báez evitó ayer referirse a quienes le abrieron semejante ducto de dinero y también eligió victimizarse como un perseguido político. Esas operaciones que involucran al matrimonio Kirchner y a De Vido, entre otros, no parecieron tan normales para los fiscales Ignacio Mahiques y Gerardo Pollicita. Las calificaron como un "plan criminal".Cuando nada parecía alterar un proceso tan complejo, tres hijos de Báez avisaron que pueden disponer del "Santo Grial" que impactaría directamente en la situación judicial de Cristina y de De Vido. Poco recatados Melina, Luciana y Leandro, seguramente cansados de la situación de su padre, reconocieron en las últimas horas que "con Cristina Kirchner había varios negocios en común". Lo hicieron a través de Santiago Viola, el abogado que los representa.Esta posición de parte de la familia Báez refuta la versión que dio el lunes la exmandataria ante el juez Ercolini, cuando dijo que con el empresario santacruceño no tenía amistad "ni relación comercial".Si ante una eventual citación judicial los hijos de Báez ratifican y detallan lo que expresaron públicamente en las últimas horas, el laberinto judicial en el que está inmersa la expresidenta tendería a agravarse.Y es la posibilidad de que Cristina Fernández siga el camino de Carlos Menem –detenido entre junio y noviembre de 2001, tras ser acusado de asociación ilícita– lo que preocupa al presidente Mauricio Macri y a su entorno, según recocieron legisladores y funcionarios del oficialismo.Una mayor victimización del kirchnerismo –con Cristina mostrándose como proscripta– ante las elecciones legislativas del año próximo es el escenario que pretende evitar el Gobierno. Incluso necesita que el Frente para la Victoria juegue en la provincia de Buenos Aires con posibilidad de restarle votos al massismo y facilitar un triunfo de Cambiemos en el principal distrito electoral del país.

