Los consuelos en el pago propio
Mientras De la Sota no logra instalarse a nivel nacional, en Córdoba está logrando con éxito mantener dividida y enfrentada a la oposición.
Las novedades poco alentadoras del escenario nacional para su posicionamiento como posible candidato presidencial tienen como contraposición para José Manuel de la Sota la cada vez más firme chance de que la oposición vuelva a ir dividida en Córdoba en las elecciones del año que viene.
Sin decir que es un “premio consuelo”, como lo hizo en 2003, De la Sota parte varias veces por semana a Buenos Aires repitiendo a sus interlocutores que no intentará un cuarto mandato en Córdoba. Cree que hasta fin de año el panorama puede cambiar y en una de esas aparece con mejores posibilidades.
Mientras tanto, algunos conjeturan que su coqueteo con Sergio Massa se direcciona a un cargo nacional expectable si el tigrense llega a ser presidente, como jefe de Gabinete o canciller. Pero en el Centro Cívico lo niegan, a partir del razonamiento que ni De la Sota ha dicho qué quiere hacer en 2015.
Mientras teje a nivel nacional, en sus pagos De la Sota no descuida el tablero político, en el cual la división opositora aparece como la señal más auspiciosa para el oficialismo provincial.
Instalado el enfrentamiento entre Ramón Mestre y Luis Juez, las operaciones para mantenerlos alejados parecen aceitadas. Mientras Juez y Mestre mantengan márgenes de acción política y algo de liderazgo en el Frente Cívico (socio central del FAP en Córdoba) y la UCR, no habrá Unen en la provincia. O, en otros términos, para que la coalición opositora tenga una versión cordobesa, Mestre o Juez deben estar al borde del nocaut.
Tal vez por eso no sea casual que una de las varias consultoras que trabajan para el Gobierno provincial haya difundido un relevamiento en el que Juez aparece con una alta imagen positiva.
En paralelo, hombres muy cercanos a De la Sota vaticinan para dentro de unos meses un repunte de Mestre en la consideración ciudadana. Ayer, el gobernador reiteró que hará todo lo posible por ayudar al intendente capitalino, aclarando casi en el acto que lo hace con los demás jefes municipales de todos los signos.
Los radicales que veían con buenos ojos el acuerdo con Juez ya están empezando a reconocer que, al menos por ahora, es escasamente viable y varios de ellos han salido en busca de otro socio: el macrismo. Son cada vez más los que se imaginan un acuerdo UCR-PRO, que no estará exento –como corresponde en el radicalismo– de un fuerte debate interno.
En el PRO, sostienen que no les alcanza para pelear solos Córdoba el año que viene, pero que tienen un caudal de votos que puede inclinar la balanza y que harán valer esa pesa supuestamente desequilibrante.

