Los cambios siguen en manos del Ejecutivo
Los cambios anunciados la semana pasada para el Impuesto a las Ganancias tuvieron, claramente, el objetivo de llevar un alivio a un importante segmento de la clase media que, en agosto, fue adverso al oficialismo en las urnas.
Los cambios anunciados la semana pasada para el Impuesto a las Ganancias tuvieron, claramente, el objetivo de llevar un alivio a un importante segmento de la clase media que, en agosto, fue adverso al oficialismo en las urnas. Pero de ninguna manera pretende efectuar cambios profundos en la estructura tributaria que, al menos, reduzcan las numerosas distorsiones que hoy existen. Sólo en el impuesto en cuestión hay unas cuantas: quienes obtienen ganancias por comprar o vender acciones o títulos, o por cobrar intereses de plazos fijo no tributan, pero quienes reciben ingresos de su trabajo personal (que, en gran parte, se destina a su subsistencia) sí están gravados. La inflación (y los salarios) sube, pero los parámetros para calcular el impuesto no se modifican en igual medida. Los asalariados tienen un piso mucho más alto que los autónomos, quienes también trabajan para conseguir este ingreso. Desde 2001, las escalas sobre las cuales se aplican las alícuotas no cambió. Con las últimas modificaciones para las llamadas rentas de cuarta categoría se incluyen más distorsiones todavía, que hacen recordar el escalonamiento que generaba la famosa "tablita de Machinea". Para los empleados con sueldos brutos de hasta 15 mil pesos, este será el mínimo no imponible, pero, si superan esa cifra, el piso será de alrededor de la mitad. Fuera de Ganancias, también hay valores muy desactualizados en Bienes Personales y el Monotributo, entre otros. La ley de Ganancias prevé una actualización de los parámetros en función del índice de precios mayores. Pero, si se aplicara este artículo (hoy suspendido), el ajuste de los mínimos sería aún menor de lo que fue. Así, la oposición busca un mecanismo automático (que no dependa de los precios del Indec), como los salarios, para ajustar las deducciones y las escalas, y los escalones del Monotributo y Bienes Personales. Pero el Gobierno no quiso saber nada sobre una actualización automática que le quite "grados de libertad" para decidir. Al menos, por ahora, lo único que admitió es un cambio mayor que en años anteriores en Ganancias, y admite que analiza cambios para autónomos y monotributistas. Esto le permite seguir teniendo el control, al modificar mediante decretos los parámetros de la cuarta categoría y, a través de su mayoría en el Congreso, aplicar las modificaciones que él mismo propone para otros tributos.

