
La gestión Milei aprobó su primer ATN para Córdoba: $5.000 millones
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Redacción La Voz
¿Mera coincidencia? El mejor momento en la relación entre Martín Llaryora y el Gobierno libertario sucede ahora, en el preciso instante en que la carrera preelectoral –la nacional y la provincial– está a punto de iniciarse, una vez que en el Mundial suene el último pitazo y culmine como todos los argentinos queremos.
El flujo de fondos que empezará a drenar en las próximas semanas desde Nación a Córdoba –$ 435 mil millones, más el primer ATN mileísta a Llaryora desde diciembre de 2023– clausurará una etapa que fue de extracción pura y dura de recursos a las provincias. Para el Panal, sólo hubo de parte del ministro Luis Caputo autorizaciones para endeudamiento. Ahora, por primera vez, será dinero constante y sonante.
En la Provincia celebran el cambio de actitud de Javier Milei. Pero además, hay funcionarios que magnifican la nueva fase de convivencia. El objetivo es trascender el plano económico y financiero. Una vez que la plata esté en el bolsillo, a Llaryora le interesa la instalación política del nuevo aire que se respira para una relación que, en algunos momentos, fue tóxica entre el gobernador y el jefe del Estado.
Ese nuevo paisaje coquetea, además, con un mensaje que desde el último fin de semana drena desde las usinas libertarias. En el entorno de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, se esmeraron en propagar que aquella máxima que imperó para las legislativas de 2025, de instalación plena de candidatos puros, entraría ahora en boxes para el calendario electoral que se viene. Dialogar más. Consensuar lo que antes se peleaba casi sin analizar los pro y los contras sería la novedad libertaria para el año próximo.

Nadie sabe si esa línea de acción representa un cambio verdadero de postura o acaso sólo se trate de una jugada táctica a dos bandas. Por un lado, descomprimir tensiones luego de meses de agobio, fruto de la dilatada salida de Manuel Adorni, apalancada en el capricho incomprensible de los Milei por sostenerlo. Y por otro, el más estratégico y urgente: labrar la tierra en el Congreso para lograr los apoyos necesarios –que hoy no están– en pos de eliminar o suspender las Paso, el nuevo desvelo libertario en su afán de despejar de obstáculos el camino para la reelección de Milei.
En el Panal aseguran que este clima de distensión con la Nación excede la coyuntura financiera. Interpretan que detrás de los gestos hay una lectura política compartida, aunque por motivos diferentes. Cerca de Llaryora eligen creer que la Casa Rosada comenzó a revisar la estrategia de confrontación plena con los gobernadores porque también empezó a proyectar el tablero de 2027.
La principal conclusión a la que llegan cerca de Llaryora es que, tras la ayuda financiera de la Nación, una jugada a “todo o nada” de La Libertad Avanza en Córdoba –con Gabriel Bornoroni como candidato propio y decidido a disputar la gobernación en acuerdo con Luis Juez y, eventualmente, con el sector radical que responde a Rodrigo de Loredo– se parecería mucho a una gran incoherencia.

“¿Para qué nos darían plata ahora, cuando nunca nos dieron, si en menos de un año nos van a querer ganar con candidato propio?”, sintetiza un funcionario del gabinete provincial al intentar explicar el cambio de actitud de la Nación.
En la misma línea, otro integrante del Gobierno minimiza incluso el impacto económico de los recursos que llegarán desde Buenos Aires. “Nosotros la plata no la necesitamos. Es para demostrarle a la oposición que Milei no va a venir por todo en 2027”, afirma. La frase revela que, para el llaryorismo, el verdadero valor del nuevo vínculo no reside sólo en los fondos, sino en la señal política que proyecta hacia el resto del sistema.
Por eso, en el Panal sostienen que una confrontación total entre Milei y Llaryora tampoco sería funcional para la Casa Rosada. “Milei y Llaryora no se pueden enfrentar, porque pueden perder los dos”, dice un ministro.
La misma fuente reincorpora un nombre que sigue con bajo perfil, pero que el llaryorismo considera una carta para tirar sobre la mesa si fuera necesario: Juan Schiaretti. “Tenemos, de base, siete puntos nacionales. Juan puede ayudar o perjudicar a Milei en el escenario nacional. Dependerá más de ellos que de nosotros que sea necesario que juegue o no el año que viene”, plantean desde el poder provincial.
En esa construcción, también ubican el rol de Karina Milei. Los llaryoristas creen que la secretaria General de la Presidencia empezó a incorporar una variable que hasta hace algunos meses no aparecía en el diseño libertario: “Karina entendió que, si quiere ganar Córdoba, necesita que no nos raspemos. Y nosotros pensamos lo mismo”.
Naturalmente, se trata de una lectura interesada del oficialismo cordobés. Nadie puede asegurar que esa convivencia sobreviva cuando la campaña entre en velocidad crucero o que La Libertad Avanza renuncie a disputar con toda su fuerza el segundo distrito del país. Pero en el Centro Cívico están convencidos de que la discusión ya dejó de ser financiera.
El verdadero partido empezó a jugarse en el tablero de 2027, donde las alianzas –o la ausencia de ellas– pueden terminar definiendo mucho más que la llegada de algunos fondos nacionales.