Lázaro y un primer paso que enciende alertas
Báez cree que otros participaron de la fiesta y no son investigados.
Lázaro Báez tomó la decisión de comenzar a contar cosas, por lo menos la versión que más le conviene. Y lo hizo ubicándose en el lugar de una víctima del descalabro kirchnerista. Pero el excajero del Banco de Santa Cruz está lejos de ser un cordero perdido en medio de los lobos que destriparon al Estado.Desde su entorno aseguran que las declaraciones telefónicas del sureño a un periodista de Infobae son apenas el primer capítulo del cambio de estrategia que estaría desplegando, consciente de que su situación y la de su familia –especialmente– tiende a complicarse.Báez comienza a sufrir los primeros azotes anímicos de la reclusión. Detenido desde el 5 de abril pasado, en los últimos días sus allegados lo notaron más delgado y temeroso de quedarse sin siquiera los bienes y los fondos necesarios para vivir en la tranquilidad de Río Gallegos. Lo que creía una estancia transitoria en la cárcel asoma sin una fecha posible de salida. Según la Justicia, Báez no es una víctima de la corrupción, sino todo lo contrario. La acumulación de bienes y dinero, que logró en apenas una década como contratista de la obra pública, lo ubica en el centro de las sospechas y, por eso, está detenido.Con sus primeras expresiones públicas, el titular de la polémica Austral Construcciones mostró que quiere repartir el juego, y es lo que empieza a preocupar a quienes compartieron con él ese oficio de constructores a cuenta del Estado.Báez no sólo repartió para arriba al recordar las responsabilidades políticas –Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Julio De Vido–, sino que también miró a los costados, a quienes también bebieron la miel que dejaban las asignaciones de la obra pública desde 2003.Justamente, unos días antes de la asunción de Kirchner fundó Austral, la empresa insignia, con la que cimentó su imperio. "Todos me usaron de forro", lanzó para salir del silencio que se había autoimpuesto desde que fue llevado a la cárcel de Ezeiza.Báez es consciente de que, con distintos niveles de asignaciones, hay otras empresas que habrían participado de la fiesta y no aparecen en el radar de las investigaciones.Casi desesperado por su situación, recordó cuál era el lugar que le correspondía a la Cámara Argentina de la Construcción en el toma y daca de las obras.Las declaraciones de Báez tienen nuevos capítulos –ya están grabados, dicen–, pero no serían el centro de preocupación de funcionarios y empresarios que, por ahora, miran la película desde afuera. El impacto real se daría si realmente Báez se convence de tomar una decisión que piensa y tiene a mano: acogerse a la figura del arrepentido. Para atenuar su pena, y la de sus hijos, deberá convencer a la Justicia con elementos concretos.

