Las que van afuera las tiran adentro
En la minicumbre de ayer, se habría planteado evitar los actos fallidos que afectan al Gobierno. Cristina no descarta ser candidata a diputada en el principal distrito.
Con pocas horas de diferencia, el Gobierno nacional trastabilló con un mismo tema de fondo: la visión sobre la sangrienta y controvertida década de 1970.
El núcleo cercano al presidente Mauricio Macri analizó ayer con preocupación –según trascendió– el impacto negativo que tuvieron las idas y vueltas por los feriados del 24 de Marzo y del 2 de Abril y las expresiones del titular de la Aduana, Juan José Gómez Centurión.
El replanteo y el análisis del impacto político parecen descartar lo que en principio surgió como parte de una estrategia del asesor Jaime Durán Barba para polarizar al electorado hacia las legislativas de octubre próximo.
En la minicumbre de ayer, se habría planteado evitar los actos fallidos en temas sensibles, que pueden costar algo más que un dolor de cabeza.
Aliados políticos y funcionales, como el gobernador Juan Schiaretti –lo hizo, incluso, en la apertura de sesiones de la Unicameral–, fueron muy claros a la hora de avisar que nunca se sumarían a una minimización de la última dictadura, y menos a una justificación de la violencia represiva.
El Gobierno parece, hasta ahora, no aprender de los errores que el año pasado le quitaron imagen y seriedad, como lo actuado en torno del incremento de la tarifa de gas.
Con ciertos temas, la administración Macri se mueve con falta de tacto, errores de asesoramiento o “sincericidios” que favorecen a la oposición o complican su obligada política de consensos legislativos.
La decisión de transformar en móviles los feriados del 24 de Marzo y del 2 de Abril fue defendida a capa y espada, hasta que la presión pública le volvió a torcer el brazo a Macri. ¿Un error? Sí.
El sábado, hacia el final de la tarde y con el Presidente en supuesto plan de descanso en la residencia veraniega de Chapadmalal, miembros del Gobierno comenzaron a avisar a las redacciones que se venía una marcha atrás.
Es cierto que la actual administración tiene aún la capacidad para volver sobre sus pasos y salvar situaciones adversas, pero primero comete errores que la desgastan.
Las expresiones de Gómez Centurión, quien minimizó la represión de los años ’70, le dieron aire a la propia Cristina Fernández, quien viene magullada no sólo por las causas judiciales que afronta, sino también por la difusión de un diálogo telefónico con su exfuncionario Oscar Parrilli.
La expresidenta nunca aclaró por qué sumó a su gobierno al general César Milani –investigado como posible represor–, pero tiene el tema de los derechos humanos como parte de su estrategia política.
Gómez Centurión no hizo otra cosa que desconocer lo actuado por la Justicia. Como funcionario, dejó pegado innecesariamente al Gobierno.
El eventual reposicionamiento de la exmandataria no es un tema menor para Cambiemos. Cristina comenzó a dar señales de que no descarta ser candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires, el distrito más importante del país.
Es cierto que al macrismo le seduce polarizar los comicios con Cristina, a quien consideran desgastada y vulnerable, pero ya se encienden alertas.
Con la economía con el freno pisado, y en un año electoral, al oficialismo le urge no seguir ofreciendo sus mejillas para los cachetazos.

