La trama que rodea al Ansenuza
Terminará costando 400 millones de pesos. A los fiscales les cuesta investigar al poder.
La polémica por la construcción del hotel y spa Ansenuza, en Miramar, tiene varias tramas: la política y la judicial. Pero se puede agregar la financiera. Sobre esta última, no hay buenas noticias para los cordobeses: el Estado provincial tendrá que poner más fondos públicos para concluir esta obra, que terminará costando casi 400 millones de pesos.A los 336 millones de pesos que costaron las 30 habitaciones ya inauguradas, en los próximos meses habrá que agregarles 60 millones más para concluir la segunda ala del hotel, que hoy sólo muestra desnudas estructuras premoldeadas.La concesionaria que se cayó ayer tendría que haber hecho esa inversión, aunque la Lotería de Córdoba iba a devolverle ese desembolso en 12 cuotas mensuales consecutivas.La empresa Triple L SA, que tuvo la explotación del hotel en los 150 días que lleva inaugurado, se retiró ayer tras reclamar fondos adeudados y desmontar el obrador para hacer la segunda parte del hotel.En el Centro Cívico, aseguran que tienen a una empresa que estaría dispuesta a correr el riesgo de explotar el hotel, pero el presupuesto de 43 millones de pesos para hacer la segunda parte quedó desactualizado y ahora harán falta unos 60 millones para concluir el polémico proyecto.Esquirlas políticasLa construcción del hotel fue impulsada por el entonces gobernador José Manuel de la Sota, pero la polémica estalló ahora y las esquirlas lastiman a la gestión de Juan Schiaretti.En medio de los cruces verbales entre oficialistas y opositores, el sábado pasado el gobernador Schiaretti y su antecesor se mostraron juntos y sonrientes en el festejo del Día del Trabajador, que el PJ organizó en Ferial.Como casi siempre ocurre en política, no todo es como parece. Los funcionarios schiarettistas remarcan en voz baja que el gobernador tuvo otra actitud si se compara con el escenario de 2011, cuando estalló el escándalo por la nueva Terminal de Ómnibus de la ciudad de Córdoba, que había construido Schiaretti y que tuvo graves problemas de inundación. La gestión delasotista no defendió esta obra, dicen los hombres más cercanos a Schiaretti. Aquella administración tampoco ocultó sus críticas al estado en que había recibido el nuevo Centro Cívico.El miércoles pasado, el presidente de la Lotería de Córdoba, el schiarettista Héctor Trivillín, salió a defender la construcción del hotel Ansenuza.Los schiarettistas contraponen esta postura con la que tuvo el entonces ministro de Transporte, el delasotista Dante Heredia, quien según ellos alimentó las versiones de que la estructura de la nueva Terminal era deficiente.Esta versión es avalada por el ostracismo político que padece Heredia, quien fue ministro, legislador y presidente del PJ Capital pero hoy no tiene ningún lugar en el oficialismo.El castigo político se cortó por el hilo más delgado. Los reproches por aquel supuesto paso al costado de De la Sota ante la embestida opositora en contra de una de las obras emblemáticas de Schiaretti, quedó en el olvido. El motivo es simple: los dos referentes peronistas cordobeses se necesitan.Schiaretti quiere consolidar su anhelo reeleccionista con una victoria en Córdoba en las elecciones legislativas del año próximo. De la Sota es el peronista mejor posicionado para enfrentar a la alianza radical-macrista-juecista.Por su parte, al exgobernador le urge volver a los primeros planos del escenario político local y nacional. A esto lo puede conseguir con un triunfo en las urnas en los comicios para diputados nacionales.Las necesidades políticas mutuas harán que Schiaretti no le saque el cuerpo al cuestionado emprendimiento en Miramar. Una vez más, las sonrisas entre ambos referentes son sólo para las fotos.El pasamano judicialDesde noviembre pasado, cuando el entonces legislador Ricardo Fonseca (Frente Cívico) hizo el primer pedido de informes en la Legislatura por los gastos en el hotel Ansenuza, se viene discutiendo sobre presuntos sobreprecios.Pese a que hay una causa judicial abierta, los dos fiscales que tuvieron el expediente no le apuntaron a los posibles sobreprecios, que está en boca de todos los opositores.También llama la atención que los legisladores que se ocuparon de este tema no hayan hecho una denuncia formal en Tribunales.En este contexto, el fiscal de instrucción Gustavo Dalma tiene la causa y hasta anoche no había tomado más medidas que la que emprendió el martes pasado, cuando le pasó el caso al fiscal Anticorrupción Hugo Amayusco para que investigara el probable delito de abuso de autoridad, porque la Lotería recurrió a contrataciones directas para construir el hotel.El señalamiento de Dalma duró tres horas en el despacho de Amayusco. En un trámite veloz, como es habitual es ese fuero, el fiscal Anticorrupción desechó esa posibilidad y devolvió la causa a Dalma.Este pasamano entre los dos fiscales no cayó bien en el Gobierno provincial. En el Centro Cívico, entienden que ante la sociedad quedó evidenciado que a los fiscales les cuesta investigar al poder.

