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La Recoleta no es Gaspar Campos

Con el deseo de ser una líder en pleno ejercicio de sus funciones, Cristina intentará desde su casa de Recoleta realinear a su tropa en desbande, incluidos algunos sectores sindicales.

03 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La Recoleta no es Gaspar Campos

Cristina Fernández intentará desde hoy recuperar un lugar más visible en la escena política nacional. No lo hace por convicción –nunca le gustó poner los pies en el barro militante–, sino por pura necesidad.La exmandataria deja la helada tranquilidad de El Calafate para reposicionarse frente a dos flancos: el judicial y el político.La Justicia la tiene acorralada, por lo menos en dos causas. En los expedientes por Hotesur y por la sociedad Los Sauces (en la que sufrió allanamientos el jueves pasado), aparece muy visible la relación de Cristina y sus hijos con los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López.En las investigaciones por lavado de dinero, los hijos de Báez comienzan a declarar el martes. Si alguno se ubica bajo la sombra legal del arrepentido –la misma figura que utilizó Leandro Fariña–, la situación de los herederos de Néstor Kirchner (esposa e hijos) se puede complicar. Cristina lo sabe, y sus operadores también saben que uno de los posibles caminos para atenuar la presión es ubicarse en la vereda de la víctima. Marcar que las investigaciones en su contra no son otra cosa que una persecución política de un gobierno "insensible".Ahí se asienta el primer objetivo que la trae de nuevo a la escena política. Desde el sur y por las redes sociales, sus argumentos llegaban sin los bríos del balcón.A la par de sus necesidades judiciales, está la diáspora que sufre el kirchnerismo. A la sangría en el Congreso se le sumó en las últimas horas un reacomodamiento de varios intendentes del conurbano bonaerense hacia el sector de Sergio Massa.Con el deseo de ser una líder en pleno ejercicio de sus funciones, Cristina intentará desde su casa de Recoleta realinear a su tropa en desbande, incluidos algunos sectores sindicales.Sus operadores quieren que Recoleta sea una Casa Rosada paralela, como lo fue aquella vivienda que Juan Domingo Perón tuvo en la calle Gaspar Campos, de Vicente López.Claro, nada es igual. Se lo recordó en la semana José Luis Gioja, al apuntar en Diputados el 42° aniversario del fallecimiento del líder peronista: "Lo más importante que nos enseñó Perón es que en política no se manda, se persuade".