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La pulseada de fondo de la que poco se habla

Ramón Mestre y Mauricio Macri cruzan elogios en público, pero tienen visiones distintas sobre el armado de la oposición local. Para el intendente, Luis Juez es un límite, pero el jefe de Gobierno porteño quiere al senador nacional adentro.

27 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
La pulseada de fondo de la que poco se habla

En los últimos meses, el enfrentamiento entre Luis Juez y Ramón Mestre se llevó la atención del escenario provincial. Sin embargo, para quienes conocen bien los vericuetos de la política ­local, la pulseada de fondo es otra: la que sostienen Mestre y el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, por el armado de la oposición. En esta disputa, no hay denuncias judiciales ni reproches públicos, como los que inundan la pelea política y personal entre Juez y Mestre. Es más, el intendente capitalino y el jefe de Gobierno porteño cuidan las formas y se llaman en público por sus nombres: "Mauricio" y "Ramón".Se trata de una pulseada por distintas estrategias en el armado de la oposición provincial. Macri aspira a conformar en Córdoba una gran alianza para tratar de desalojar al peronismo del poder, como ocurrió en Marcos Juárez.Mestre tiene la misma aspiración frentista, aunque con un límite: Luis Juez.El intendente capitalino también guarda una aspiración que aún no se anima a ­hacer pública: si José Manuel de la Sota no va por su reelección, Mestre pretende ser el candidato a gobernador de esa alianza opositora. En su defecto, el intendente quiere ser el gran elector del radicalismo provincial, reservándose la posibilidad de defender su quinta de poder en la Capital.El jefe de Gobierno porteño es el candidato presidencial que más visita Córdoba. Se muestra muy interesado en el escenario provincial, aunque su objetivo principal es cosechar votos para su aspiración de suceder a la presidenta Cristina Fernández.Luego de varios meses de coqueteo con el radicalismo, Macri sabe que tiene asegurada gran parte de esa porción del electorado cordobés, más allá de que la UCR integre el frente Unen a nivel nacional.Pero el jefe de Gobierno porteño tiene sus propias encuestas y lo tienta el electo­rado que mantiene el Frente ­Cívico, siempre y cuando Juez figure en la boleta.Macri y Juez limaron viejas rencillas en una breve charla personal. Desde entonces, el líder del PRO se ha convertido en el principal impulsor de una alianza provincial, que aún está verde.El gran obstáculo es la firme postura de Mestre, quien ya le dijo a Macri y a los principales referentes del radicalismo: "No cuenten conmigo en ningún armado electoral que contenga a Juez".En privado, el intendente libera una catarata de epítetos cuando le nombran al referente del Frente Cívico. Con la escasa autocrítica que suelen tener los gobernantes de turno, Mestre está convencido de que la caída de su imagen de gestión, de marzo para acá, se debe a las denuncias de corrupción que le hizo el senador nacional. En este contexto, una alianza entre las tres fuerzas (PRO-UCR-Frente Cívico) parece imposible. Los macristas y casi todos los sectores de la UCR –a excepción del mestrismo– consideran que un acuerdo entre dos fuerzas no alcanzará para derrotar al peronismo. Esta realidad le otorga cierta tranquilidad al PJ. De todos modos, De la Sota no da puntadas sin hilo. Sus últimas declaraciones, al afirmar que no buscará su reelección, y los elogios para su exesposa Olga Riutort, fueron mensajes para la interna peronista, pero también para la oposición.Aunque falta mucho tiempo y puede cambiar de opinión como ya lo hizo otra veces, que De la Sota se autoexcluya de la pelea local impactó en la oposición.La referencia a Riutort también pareció una advertencia para Mestre. Un eventual respaldo de todo el PJ a la concejala la convierte en una seria aspirante a quedarse con la Intendencia capitalina. Todo está por verse, pero con sus dichos, De la Sota logró un objetivo mínimo: meter ruido en el trabajoso armado de la oposición provincial.