La otra elección: gobernadores y legisladores
Hoy, 11 provincias definen mandatario. A su vez, se renuevan la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado y los delegados para el Parlasur.
Hoy elegiremos presidente y vice para el próximo cuatrienio. Hay más de 32 millones de argentinos habilitados para votar, lo que se hará en más de 95 mil mesas instaladas en casi 14 mil lugares de votación. Pero también tendremos que sufragar para elegir gobernadores de 11 provincias, para cambiar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado y, por primera vez, para que sean designados los legisladores argentinos que integrarán el futuro Parlamento del Mercosur (19 a nivel nacional y 24 en representación de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). La elección se presenta como la más reñida de los últimos 12 años, después que el desaparecido expresidente Néstor Kirchner ganó en 2003 tras la renuncia de Carlos Menem a pelear en el balotaje y los triunfos de Cristina Fernández, con 45 por ciento en 2007 y 54 por ciento en 2011. Los números de las Paso y las encuestas posteriores marcan un final incierto en el que la consagración en primera vuelta del candidato por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, aparece con tantas posibilidades como las que tendría el representante por el frente Cambiemos, Mauricio Macri, para acortar la diferencia de modo de ir a una definición en segunda vuelta, prevista para el 22 de noviembre próximo.Después de las Paso, en las que obtuvo 38,7 por ciento, a Scioli se le hizo cuesta arriba ya no buscar el 45 por ciento, una de las maneras de ganar en primera vuelta, sino de sumar más de 40 por ciento con una diferencia de 10 sobre el segundo, que es la otra vía. Sostenido en el voto kirchnerista, su esfuerzo último estuvo puesto en atraer a los independientes a partir de mostrarse autónomo de la Presidenta, a través de los anuncios de quienes serán sus ministros si gana las elecciones y asume el 10 de diciembre. El mismo sentido tuvo un anuncio postrero, que apuntó directamente al bolsillo de la clase media: el demorado cambio en Ganancias, y su ajuste por ley, que enseguida beneficiaría a más de 500 mil trabajadores. Fidelizar lo propio Por su parte, Macri, que en las Paso logró 24,2 por ciento, puso el acento en fidelizar los votos logrados por Ernesto Sanz y por Elisa Carrió, sus aliados en Cambiemos, que le permitieron a ese frente llegar a 30,1 por ciento. En vez de insistir en polarizar la elección con Scioli, apuntó a mejorar la cosecha en Córdoba y engrosarla en la estratégica provincia de Buenos Aires (que tiene el 37 por ciento del electorado), de la mano de su candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal, la más votada, candidato contra candidato, en las primarias. Para Macri, Vidal tiene el efecto contrario al que le atribuyen al oficialista Aníbal Fernández respecto de Scioli, aunque en la pelea, alianza contra alianza, el hoy jefe de Gabinete nacional le ganaría por tres puntos a la candidata de Cambiemos, aseguran en el oficialismo, que confía en que se terminará por imponer la "boleta larga" con la lista completa del FPV. Habrá que verlo.Después del 20 por ciento logrado en las Paso por la alianza UNA, al que el gobernador cordobés José Manuel de la Sota aportó seis puntos, Sergio Massa batalló para intentar desplazar a Macri del segundo lugar a partir de presentarse como el "voto útil" frente al kirchnerismo y como la única fuerza capaz de darle pelea al FPV en una eventual segunda vuelta. La estrategia parece haberle redituado, pero no al punto de ubicarlo en el segundo lugar, por lo que su peso específico dependerá de si hay o no balotaje. También de ello dependerá que la estrella de Massa 2013 tenga un derrotero distinto a la estrella de Francisco de Narváez 2009.La mayor de las incógnitas, esto es si tendremos hoy un presidente electo o si habrá que esperar al 22 de noviembre, como también los interrogantes secundarios, se develarán antes de la medianoche, más precisamente a partir de las 23, según el compromiso de las autoridades de las elecciones de un 2015 devenido en el año que pasamos "de votación en votación". Y en el que, de haber segunda vuelta, habremos tenido el récord de 30 de los 52 domingos del año en las urnas.

