La Fábrica Militar, dos décadas después
En 1995, la Fábrica Militar Río Tercero estaba en franca decadencia productiva, como Fabricaciones Militares en general.
En 1995, la Fábrica Militar Río Tercero estaba en franca decadencia productiva, como Fabricaciones Militares en general. Las operaciones clandestinas con cañones y proyectiles de guerra eran presentadas, dentro del complejo, como un alivio ante al ahogo económico de la empresa estatal.Las explosiones dañaron severamente varios sectores productivos y agudizaron una decadencia que arrastraba años. Meses después, hubo una nueva y fuerte reducción de personal. De los más de dos mil empleados que supo tener este complejo industrial en los años '70, pasó a ocupar en 1996 a menos de 300.Subsistía con su producción química pero con total parálisis de su área metalmecánica, cuando el gobierno menemista avanzó en plantear su privatización. Luego, la venta se paralizó pero tampoco aparecían inversiones para recuperarla.Hacia 2006 se empezó a revertir el proceso. Paulatinamente, la Nación destinó partidas para sostener sus plantas químicas y reabrir algunas de las mecánicas. En el último año se inició la mayor inversión, para recrear el taller ferroviario (cerrado hace unos 30 años) y volver a fabricar vagones de carga. Esa inversión en marcha y otros contratos generaron que la planta ocupe hoy a unas 650 personas y sume expectativas de mayor actividad.No es la fábrica de sus años de apogeo, pero está lejos de la que se veía casi extinguida hace 15 años.

