La crisis de diciembre, una herida en la amistad social
Saqueos. “Un policía no puede abandonar nunca su tarea y en Córdoba lo hicieron”, dijo De la Sota.
A más de cuatro meses de la crisis social de diciembre pasado, el gobernador De la Sota afronta el tema con un tono reflexivo que contrasta con la crítica frontal con la cual se expresa sobre la gestión nacional. Ante la consulta, inicia su respuesta con una autocrítica sobre la desinformación que tenía el Gobierno sobre lo que estaba sucediendo en la Policía; continúa con la enumeración de las acciones que tomó para remontar la situación, y concluye con un reconocimiento al Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) por las gestiones de conciliación que enhebró en las horas más difíciles. Más aún, a los legisladores de la oposición les reconoce el apoyo obtenido en el tratamiento del paquete de leyes sobre seguridad que sobrevino a la crisis de los saqueos. Habla firme, pero con cautela, de aquella herida en el tejido ciudadano. Y recomienda al interlocutor el mensaje que entonces difundió el arzobispo Carlos Ñáñez, sobre la ruptura de la amistad social. Las críticas más duras las descarga sobre la actitud de la Policía. –¿Cómo percibe que quedó el tejido social en Córdoba, luego del drama de los saqueos? –Está en proceso de recuperación. Tuvimos una actitud muy dinámica, con atención de las víctimas de los saqueos. El año pasado tuvimos muchos problemas, además de los saqueos, como los incendios e inundaciones. Debimos hacer una gran inversión para tratar de ayudar a los que perdieron todo. Incluso hubo algunos intentos fraudulentos de algunos que quisieron aprovecharse de esa ayuda. –La confianza en la Policía ya había quedado muy afectada por el escándalo del narcotráfico cuando estalló la crisis de diciembre. –Creo que de a poco se está ganando la confianza social. Debe haber un reconciliación entre la Policía y la gente. Los cordobeses quedaron muy dolidos por ese abandono que hicieron muchos policías, por un reclamo salarial. Un policía no puede abandonar nunca su tarea y ellos lo hicieron en diciembre. Hubo excepciones, como la Policía Caminera, el grupo Eter y una parte de los Bomberos de la Policía. Otra parte de la Guardia de Infantería. En el interior, la mayoría de los policías se mantuvo en sus puestos; caso contrario, la situación hubiera sido mucho más grave. Pero en Capital hubo un gran abandono, seguramente fogoneados por personajes que están siendo investigados por la Justicia. La Policía tiene que hacer buena letra para recuperar prestigio. A esto lo dice todos los días el jefe de Policía. –¿Es posible mantener estos operativos de saturación de manera permanente? Porque en caso contrario quedará como una medida efectista. –Siempre hay voces críticas. He dicho que vamos a tener a la Policía en la calle de manera permanente y así será. Lo importante es hacer, más que hablar. Se instalarán mil cámaras en toda la provincia, 600 en la Capital. Hay que cuidar a la gente y tenemos la ayuda de la sociedad en la lucha contra el delito. Creo que empezamos a ir por el buen camino con la Policía, pero hay una sociedad que está atenta y no podemos volver a equivocarnos. –Eso para recuperar la gestión en seguridad, pero ¿cómo evoluciona aquella herida social? –Monseñor Ñáñez fue muy preciso cuando habló en una homilía, pocos días después de los saqueos. Habló de una ruptura de la amistad social. Eso fue lo que nos pasó a los cordobeses y ahora hay que trabajar para tratar de resolverlo.

