La clave es la confianza
Un sistema electoral debe generar confianza. Confianza en los candidatos, en los partidos políticos y brindarle confianza, sobre todo, al elector.
Un sistema electoral debe generar confianza. Confianza en los candidatos, en los partidos políticos y brindarle confianza, sobre todo, al elector. El sistema actual de boletas partidarias con el cual se votó en las pasadas Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (Paso) ya no cumple ese objetivo. En este sentido, todos los actores políticos, oficialistas y oposición, han manifestado la necesidad de modificar el actual sistema.Las múltiples boletas dispersas, y con diversos tramos, puede confundir al elector y dificultar el corte de boleta. Es decir, algo tan básico como asegurar que la voluntad del votante quede expresada en el voto puede verse comprometida.Luego, viejas prácticas como el clientelismo electoral, el voto cadena y el robo de boletas en el cuarto oscuro pueden seguir vigentes. A esto se le suma algo importante: la posibilidad de utilizar maliciosamente la denuncia sobre estos hechos ya que, aunque no hayan ocurrido, su sola instalación en la percepción ciudadana también debilita la confianza sobre todo el proceso electoral.En los tiempos actuales también es determinante la velocidad de la comunicación sobre el resultado del escrutinio provisorio. No solamente la certeza es un valor para generar confianza en el proceso electoral sino también el tiempo en el que se generan los resultados sobre el mismo. Esto último es algo que las instituciones no deberían subestimar.Como remedio ante esta situación indeseable, cabe destacar que a nivel internacional y a nivel subnacional se han dado numerosas experiencias exitosas de boleta única y, de forma más reciente aún, de voto electrónico. Ambos casos representan sistemas electorales superadores respecto al tradicional proceso con papeletas partidarias. Sin dudas, todos los actores políticos (por lo menos los bien intencionados) pueden verse beneficiados con la aplicación de nuevos sistemas como el de voto electrónico. Esto se debe a que con sistemas modernos la fiscalización partidaria se simplificaría, las arbitrariedades se reducirían y los tiempos menores de procesamiento del escrutinio provisorio permitirían evitar las especulaciones comunicacionales que buscan condicionar la agenda pública el día después de las elecciones. Pero, sobre todo, todos los actores políticos podrían ver incrementada su legitimidad social si son producto de elecciones transparentes sobre las cuales el elector puede sentir una mayor confianza.Las instituciones deben incorporar tecnología e innovación a la democracia ya que esta sin duda alguna puede fortalecer sus principios de la mano de la modernización. Esto es así porque la democracia no es algo estático sino que debe constantemente redefinirse según las condiciones y características de la cultura política de los pueblos.En particular un sistema electoral debe repensarse sobre todo cuando perdió la confianza de los actores interesados, los partidos y los electores.
*Doctor en Ciencia Política, Profesor UCC y UNC

