La armada del rompecabezas
Si tuvieras que armar el rompecabezas de tu peor tragedia familiar, ¿te animarías a colocar la última pieza que muestra el crudo desastre?
Ese macabro juego debieron enfrentar las familias del ARA San Juan. En una semana pasaron de creer que tan sólo era un problema técnico a ilusionarse con la ayuda internacional y, ayer, a entender la traducción de “anomalía hidroacústica”.
En estos días, la “familia de la Armada” nos dejó entrar a su casa, la que montaron en Mar del Plata.
Los periodistas fuimos aprendiendo, desde el asombro mediterráneo, ese modo de vida de los valientes submarinistas.
Los familiares primero se mostraban esperanzados. Nos decían “son cosas que pasan”.
Las autoridades hablaban de modos y protocolos de armas vistas solamente en películas de la Segunda Guerra Mundial.
Los periodistas, acostumbrados a la queja y al reclamo como primera reacción, no entendíamos el espíritu corporativo de los familiares de las primeras horas.
Después del fin de semana, la angustia se encerró en los pabellones de la base naval, lejos de los micrófonos y las cámaras.
A unos 100 metros de distancia, desde la reja llena de banderas y estampitas, se podía ver una sola imagen clara: una cosa es la Armada y otra es “la familia de la Armada”.
¿La diferencia? La primera dijo “anomalía hidroacústica”. La segunda gritó “nos mintieron”.
Fue en el momento en que entendieron que una explosión dejó a los suyos en lo más profundo del mar Argentino.
Esa revelación fue la última pieza del rompecabezas atroz que venían armando sin saber. Salieron espantados en medio del dolor, la bronca y el desconsuelo.
Buscaron las puertas de la sala de situación de la base naval de Mar del Plata.
Salieron sin aliento buscando el aire que ventile su congoja. Salieron por los que no pudieron salir del ARA San Juan.
Afuera, y en medio del duelo incipiente, entendieron que ahora les toca armar el rompecabezas que explique, tal vez algún día, qué les pasó a sus seres queridos.
La diferencia quizás sea que ya no confían en el Estado que les da esas piezas.

