Desigualdad. Jubilaciones de Córdoba: los números detrás de la distribución del ingreso
Un repaso por los datos oficiales permite ver cómo se distribuyen los ingresos dentro del sistema previsional y qué diferencias aparecen entre los distintos niveles.
La desigualdad volvió al centro del debate económico esta semana a partir de la difusión del último informe del Indec sobre distribución del ingreso.
El dato más replicado fue el coeficiente de Gini, que se ubicó en 0,427 al cierre de 2025, un indicador que mide cuán concentrados están los ingresos en una sociedad.
Los datos reflejan que la distancia entre los extremos es enorme: el 10% de mayores ingresos percibe 13 veces más que el 10% más bajo.
Esa lógica de distribución no sólo aparece en el conjunto de la economía, también puede observarse al interior del sistema previsional cordobés.
Así es, aunque en menor medida, el reparto del gasto en jubilaciones y pensiones local muestra una importante concentración en los niveles más altos de ingresos.
Para reflejar esa distribución, la Caja de Jubilaciones agrupa a los beneficiarios en su informe mensual en deciles, es decir, en diez grupos iguales según el nivel de haberes: cada uno representa al 10% del total. El decil I reúne a quienes perciben los ingresos más bajos, mientras que el decil X concentra a los de mayores haberes.
Según esos datos oficiales, a marzo de 2026, el sistema abarca 117.992 beneficios en total, de los cuales 94.266 corresponden a jubilaciones y 23.726 a pensiones.
Dentro de ese universo, cada decil agrupa una cantidad similar de beneficiarios. En jubilaciones, cada tramo incluye alrededor de 9.400 personas, mientras que en pensiones se ubica en torno a 2.370 beneficiarios por decil.
En ese marco, el 10% con mayores haberes (decil X) concentra el 22,3% del gasto en jubilaciones y el 24,4% en pensiones.
En el otro extremo, el 10% con menores ingresos (decil I) recibe el 4,5% del gasto en jubilaciones y el 3,5% en pensiones.
Brecha
En términos absolutos, la diferencia también es importante. El decil más alto percibe $ 38.945 millones en jubilaciones y $ 8.092 millones en pensiones. En total, suma más de $ 47.000 millones.
En contraste, el decil más bajo recibe $ 7.840 millones en jubilaciones y $ 1.145 millones en pensiones. Es decir, menos de $ 9.000 millones en conjunto.
La brecha también se replica en los haberes promedio. En el decil más bajo, la jubilación media es de $ 831.790, mientras que en el más alto asciende a $ 4.131.270. La diferencia entre ambos extremos es de casi cinco veces.
En el caso de las pensiones, el haber medio pasa de $ 482.827 en el decil inferior a $ 3.410.246 en el superior, ampliando más la distancia entre los niveles de ingreso dentro del sistema.
Por sector
Las diferencias también se observan al analizar los haberes promedio según el sector de origen de los aportes.
De acuerdo con los mismos datos oficiales, los niveles más altos se registran en el Poder Judicial, donde la jubilación media alcanza los $ 6.281.967. Le siguen los haberes vinculados a autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo, con un promedio de $ 2.698.654.
En otros sectores, como bancarios y Epec, los haberes también se ubican por encima del promedio general. En el caso de los bancarios, la jubilación media es de $ 3.260.079, mientras que en la Empresa Provincial de Energía alcanza los $ 3.545.024.
En contraste, los niveles más bajos se registran en municipios y comunas del interior, donde el haber medio se ubica en $ 1.492.707, y en el sector docente, con un promedio de $ 1.515.199.
Las diferencias se mantienen al considerar el total de beneficios (jubilaciones y pensiones). Mientras que el haber promedio en el Poder Judicial asciende a $ 5.667.576, en municipios y comunas se ubica en $ 1.293.211.
En todos los casos, haberes brutos, sin considerar descuentos ni retenciones de ningún tipo.


