
Jhon Boretto, rector de la UNC: "Todos debemos respetar las leyes y el Gobierno debería dar el ejemplo"
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Redacción La Voz
Jhon Boretto fue reelegido al frente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) con una clara mayoría de votos: sumó 46.142 apoyos sobre los 40.579 que logró Pedro Pérez, el decano de la Facultad de Astronomía, Matemática y Física (Famaf), quien jugó con la camiseta del PJ nacional.
Con este resultado, Boretto logró el 57% de los votos que le permitirán conservar el control del Consejo Superior, el órgano máximo de gobierno de la Universidad Nacional de Córdoba.
En el oficialismo universitario festejaron porque el triunfo se dio tras una gestión atravesada por dos crisis exógenas: el regreso a la presencialidad y el fuerte recorte presupuestario dispuesto por el gobierno de Javier Milei, que tiene su consecuencia directa en los salarios de docentes y de no docentes.
Además, ponderaron que la victoria en Derecho, facultad que el oficialismo gobierna desde hace un año, implica un cambio de época en la icónica facultad de la calle Trejo.

Con Pedro Pérez a la cabeza, la oposición también celebró por haber arañado los 45 puntos, un número impensado en la previa. Además, en la interna del peronismo estudiantil, La Bisagra, marca universitaria del kirchnerismo, y Sean Eternos, vinculada al PJ nacional, desplazaron a La Fuerza Estudiantil, en la que jugó el grueso de la tropa del gobernador Martín Llaryora.
Hay que tener presente el contexto: en 2022, Boretto-Marchisio habían logrado 63,2% de los votos, mientras que la oposición había quedado con apenas 36,7%. De allí que la oposición tuviera motivos para celebrar.

El principal cambio se dio en el claustro estudiantil: allí, Somos, la estructura que lidera la Franja Morada y que postuló a Boretto y a Mariela Marchisio, cosechó 33.006 votos, casi siete mil votos menos que los que había logrado en 2022.
Esos votos fueron a Vamos, la estructura que postuló a Pérez y a Liliana Córdoba, con terminales en el PJ nacional y en sectores del PJ local. Hace cuatro años, la oposición universitaria había cosechado 23.517 votos, y en la elección de esta semana llegó a los 31.867: es decir, 8.350 más.
Fue el claustro más disputado:50,9% para Somos y 49,1% para Vamos. Claro que se trata del segmento de votantes universitarios más volátil, fuertemente afectado por los paros que motiva el recorte salarial que deriva del ajuste libertario.
La otra clave de la elección universitaria fue el claustro egresados. La participación se duplicó, pero la oposición mejoró su cosecha porcentual. En 2022, Somos había acaparado 62% de los 7.289 votos. Ahora, el oficialismo juntó 57,5% de los 14.107 votos.

En las batallas de facultades no hubo cambios en el escenario general, pero sí detalles finos que empiezan a trazar la ingeniería electoral que viene. Bajo la lupa estaba Derecho, la facultad que la Franja Morada y sus aliados le arrebataron en 2025 a Pedro Yanzi Ferreyra, quien, con él o a través de su estructura, la controló por más de dos décadas.
Los resultados por claustros consolidan ese cambio de época: votaron a favor de Boretto-Marchisio 78,5% de los profesores titulares; 85,7% de los adjuntos; 74,5% de los auxiliares; 62% de los estudiantes; 70% de los egresados, y 75% de los no docentes.
Son porcentajes que le otorgan a Derecho la categoría de nuevo bastión del radicalismo universitario y sus aliados.
La principal novedad en Derecho fue el fuerte aumento que tuvo la participación de abogados y abogadas. Creció 164% en cuatro años.
Pero, además, de todos los votos que recibió Boretto en el claustro egresados, 34% los obtuvo en Derecho. Fueron 2.759 votos (sobre 8.130), la mejor cosecha nominal de Boretto -Marchisio en las 15 facultades.
Aquí, un acuerdo político con el Colegio de Abogados que comanda Eduardo Bittar parece ser una de las claves que explican el aumento de la participación. Vale la comparación con la elección de 2022: en aquella oportunidad, Derecho le aportó a Boretto 24,5% de los votos en egresados; fueron 1.104, es decir 10 puntos porcentuales menos que ahora.
Por este acuerdo, el Colegio de Abogados sentó en el Consejo Superior de la UNC a Juan Cruz Herrador, el llaryorista que fue primer candidato de la lista de Somos y quien asoma como uno de los proyectos políticos de la entidad de profesionales.
En ese marco, no pasó inadvertido que, el viernes pasado, en el acto de asunción del reelegido Bittar al frente de la entidad, estuvieran presentes Boretto y su plana mayor, encabezada por Conrado Storani, abogado de profesión pero ingeniero político de oficio.
Con Derecho bajo control, el oficialismo consolida su poder estructural en la UNC, un esquema vital para Boretto. No está claro cuál será el destino de la Ley de Financiamiento Universitario que el Gobierno nacional incumple y cuya aplicación está en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El jueves, en coincidencia con la reelección de Boretto, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) insistió en reclamarle al gobierno de Javier Milei una instancia de negociación.
El CIN pidió a Milei “avanzar en el cumplimiento integral de la ley, priorizando la actualización de las becas estudiantiles y el establecimiento de mecanismos para la ejecución de los fondos destinados a funcionamiento, infraestructura, ciencia y técnica para garantizar el normal desarrollo del sistema universitario público”.

El otro apunte de la elección fue el resultado del peronismo, esquema en el que hubo un cambio en las alianzas entre el llaryorismo y el PJ nacional. El termómetro es el claustro estudiantil. Allí, el peronismo nacional (La Bisagra y Sean Eternos) logró tres bancas en el Consejo Superior, mientras que La Fuerza Estudiantil (PJ provincial) retuvo sólo un escaño.
Aunque el esquema que responde al gobernador Martín Llaryora jugó fuerte para la reelección de Jhon Boretto, en la interna que disputaron los dos peronismos, el espacio que festejó fue el que tiene terminales en el peronismo nacional:La Bisagra y Sean Eternos.
En la elección estudiantil para el Consejo Superior, las cuatro bancas del peronismo cambiaron de manos: La Fuerza Estudiantil pasó de tener tres a retener una.
En la pelea por los centros de estudiantes peronistas, la tropa del PJ nacional resultó vencedora.
El llaryorismo retuvo el de Odontología. La kirchnerista La Bisagra retuvo Arte y Famaf. Sean Eternos hizo lo propio en Sociales con el sello Sociales para la Victoria. En Filosofía y Comunicación ganaron marcas “blue” de La Bisagra”, Estudiantes al Frente y Arcilla, respectivamente. Además, el peronismo le arrebató a Franja Morada el centro de estudiantes de Lenguas, que quedó para La Mella.
Así, el esquema del peronismo universitario llegó a la elección con el control de seis centros de estudiantes y logró uno más (Lenguas), aunque la interna se inclinó a favor del esquema nacional.
Aunque Llaryora envió a Ignacio García Aresca a sacarse una foto con Boretto para enviar una señal de apoyo, lo cierto es que Pedro Pérez recibió el apoyo explícito de funcionarios de Daniel Passerini (como los secretarios Gabriel Martín, Juan Domingo Viola, Diego Peralta y Ariel Alexandroff y el concejal Nicolás Piloni) y de la tropa universitaria de Miguel Siciliano.
Como era previsible, los libertarios siguen sin hacer pie en la política universitaria en medio de los recortes dispuestos por Javier Milei. Universitarios Por la Libertad (UPL), el sello de La Libertad Avanza en la UNC, no logró conformar listas para disputar sillas de representación en los consejos directivos o en el Superior.
En los centros, se presentó en Derecho, en Sociales y en Económicas, pero con cosechas mínimas.