La Voz En Vivo Sueldo empleadas domésticas 2026: el impacto de la reforma laboral y las "paritarias planchadas"

Ana Altamirano, secretaria general del Sindicato de Personal de Casas de Familia, remarcó el impacto crítico de las "paritarias planchadas" y la nueva reforma laboral. La extensión del periodo de prueba a seis meses y la eliminación de multas por falta de registro agravan la desprotección al sector.

26 de febrero de 2026 a las 08:41 a. m.
Sueldo empleadas domésticas 2026: el impacto de la reforma laboral y las "paritarias planchadas"
Las empleadas domésticas atraviesan una crítica situación en el sector en este 2026.

La situación de las empleadas domésticas en Argentina atraviesa un momento crítico marcado por la alta informalidad, que alcanza el 70%, y una pérdida constante del poder adquisitivo.

Ana Altamirano, secretaria general del sindicato del personal de Casas de Familia, advirtió con La Voz En Vivo que el sector se enfrenta a un escenario de "paritarias planchadas", donde los salarios no logran cubrir ni siquiera el costo de un alquiler básico.

Salarios por debajo de la inflación: el drama de las "paritarias planchadas"

Según detalló Altamirano, el sueldo para el personal de casas particulares para el mes de marzo de 2026 quedará fijado en 410.773,52 pesos por una jornada de 48 horas semanales.

Esta cifra resulta alarmante al contrastarla con la realidad habitacional: la dirigente gremial citó el caso de trabajadoras que deben afrontar alquileres de hasta 650.000 pesos, lo que imposibilita sostener una calidad de vida digna para sus familias.

La particularidad de este sector es que las empleadas domésticas trabajan, en su mayoría, para otros trabajadores o jubilados cuyos ingresos también se encuentran estancados. "Mientras no crezcan sus salarios, es mucho más difícil que primero nos empleen y, segundo, que podamos exigir el sueldo que nos permita vivir con calidad", explicó la secretaria general.

Los cambios de la reforma laboral: período de prueba y desprotección

Uno de los puntos más preocupantes para el gremio es la implementación de la reforma laboral, que ha extendido el periodo de prueba de 15 o 30 días a un total de 6 meses.

Altamirano señaló que esta extensión genera una mayor precariedad, ya que las trabajadoras deben esperar medio año para ser registradas formalmente.

Además, la nueva normativa eliminó el artículo 50 de la Ley de Bases, el cual establecía una doble indemnización para aquellos empleadores que tuvieran personal no registrado o con registración deficiente al momento del despido. Para el sindicato, la quita de estas multas incentiva la informalidad, ya que se pierde la herramienta de presión para que el empleador cumpla con la ley.

Precarización extrema y pérdida de puestos de trabajo

La crisis económica también se refleja en la demanda laboral. Mientras que antes del cambio de gestión el sindicato recibía entre tres y cinco pedidos semanales de empleadores buscando personal, actualmente esa cifra ha caído a uno o dos por mes.

Por el contrario, diariamente se reportan entre tres y cinco casos de trabajadoras que sufren reducción de jornada o despidos directos.

Altamirano denunció situaciones de maltrato y precarización extrema que se han vuelto moneda corriente, como la prohibición de usar el baño durante 12 horas o la obligación de reutilizar un mismo saquito de té durante toda la semana.

"Con estas cuestiones no mejora la registración, sino que se precariza más nuestro trabajo", sentenció la dirigente, subrayando que muchas mujeres aceptan estas condiciones por el miedo a no llevar el plato de comida a su casa