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Ilegales pero ahorrativos y afortunados

Bien puede considerarse a Juan Schiaretti como el padre de la reforma política que se hizo en Córdoba para mejorar el sistema electoral. Un padre forzado por aquella votación de 2007 que lo depositó al frente de la Gobernación.

11 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Ilegales pero ahorrativos y afortunados

Bien puede considerarse a Juan Schiaretti como el padre de la reforma política que se hizo en Córdoba para mejorar el sistema electoral. Un padre forzado por aquella votación de 2007 que lo depositó al frente de la Gobernación. El elemento más conocido es esa reforma es el de la boleta única como mecanismo de votación, pero también cuenta con una serie de regulaciones para las campañas electorales, como límites de tiempo, tope de gastos, regulación de la contratación publicitaria y financiamiento estatal, en procura de hacer democrática la que debería ser la más democrática de las competencias.¿Quién ha contratado publicidad de campaña hace tiempo en medios de altísima audiencia en Córdoba? El padre de la criatura.Schiaretti y los suyos no deben desconocer –porque ellos impulsaron el actual Código Electoral provincial– que recién se pueden hacer ese tipo de avisos 45 días antes de la votación (cuya fecha aún se desconoce) y que la compra de esos espacios debe ser supervisada por la Justicia electoral.Primer elemento: los que hacen las leyes, no las cumplen.El segundo está relacionado con los montos y orígenes de los fondos de las actividades para la campaña.Las respuestas publicadas hoy sobre los gastos electorales permiten colegir que los dirigentes políticos son muy afortunados y bastante ahorrativos. Afortunados porque los precios que consiguen para publicidad en vía pública, por ejemplo, parecen bastante inferiores a los de mercado.Ahorrativos porque todos ellos reconocen como propios los montos invertidos, que por cierto son relativamente escasos en función de la fortuna antes descripta.Queda claro también un aspecto ya planteado: los que tienen cargos públicos, en especial en el Ejecutivo, tienen una presencia proselitista varias veces superior a los del resto. Es más, muchos de los consultados dicen recibir aportes de sus colaboradores. Colaboradores que fueron designados en la función pública por ellos mismos.El Estado puesto en función de intereses particulares es uno de los grandes males de la Argentina y atraviesa a todos los colores políticos.La confusión de lo que es público con lo que es "mío y hago lo que se me canta" se agrava por minutos.Un solo botoncito de muestra de cierre: José Manuel de la Sota usa como eslogan de campaña presidencial el atributo de ser "del interior". Está en sus afiches de campaña. La campaña de él. Pero en Jesús María, el atributo de ser del "interior" forma parte de los avisos y la promoción del Gobierno provincial. O sea, el de todos.Una confusión que ni en la Nación, en las provincias ni en los municipios sale muy barata.