Huérfanos
Sin debates estructurales, la intención de voto muestra falta de liderazgos claros. Cada uno tiene su propia proyección. Un Concejo que no representará el voto de la gente. Otra vez, los fondos de campaña son lo más oscuro.
Algo le ha pasado a la ciudad de Córdoba para que tenga semejante orfandad de liderazgos y esa cíclica invención de criaturas en busca de tapar esos baches de conducción y gestión, que son más peligrosos que los que hay en las calles.
Algo le ha pasado a la ciudad, que puede llegar a tener un intendente elegido sólo por un tercio de sus votantes. Algo le ha pasado para que sus tres últimos gobernantes hayan perdido algo, bastante o mucho, según los casos, del respaldo respecto de la votación que los ungió en el cargo.Algo le ha pasado para que se cierre una campaña sin un solo eje de debate estratégico o de cuestiones de planificación a mediano y largo plazo.Algo le ha pasado para que se renueven las promesas de obras y acciones enunciadas hace más de una década. Algo le ha pasado para que, agravando la crisis de partidos que signa la política nacional, las representaciones estén atomizadas (dos o más peronismos; dos o más kirchnerismos; dos macrismos, con diferente grado de reconocimiento formal, en especial este último). Es que se viene una elección atomizada. No hubo atisbos en la campaña de que quienes tienen posibilidades reales de seguir, ser o volver a ser intendente estén pensando en acuerdos de gobernabilidad que contengan la dispar manera en que el domingo se expresarán los cordobeses capitalinos en las urnas. La irracionalidad que tiene la ciudad en muchos aspectos también está dada en lo institucional. Es por ello que el futuro Concejo Deliberante tendrá poco que ver con el pronunciamiento ciudadano. La cláusula de gobernabilidad le otorga al que gane, aunque sea por medio voto, 16 de los 31 ediles y eso distorsiona la representación. Así, puede darse que un partido logre el 28 por ciento de los votos y tenga 16 concejales y otro que consiga el 26 por ciento, apenas seis o siete, o sea menos de la mitad.Los que defienden esta cláusula sostienen que el Concejo debe refrendar una serie de cuestiones del Ejecutivo, que quedaría atado sin mayoría entre los ediles. Germán Kammerath y Daniel Giacomino gobernaron la mitad de sus mandatos en minoría en el Concejo, por el rompimiento de las respectivas alianzas que los llevaron al poder. ¿Qué dice cada uno? En ese escenario de ciudad confusa, reglas poco claras y escenario político inestable, cada uno tira su percepción, encuesta o proyección. Los que están con Ramón Mestre sostienen que en todas las mediciones el actual intendente aparece primero, que difieren los porcentajes de diferencia y sobre quién. "Tranquilos pero no relajados", sintetizó uno de los más cercanos colaboradores de Mestre.En el entorno de Luis Juez, juran que hay una fuerte polarización con Mestre, que se define entre ellos dos y que son a los que mejor les fue en las recorridas barriales. "Será cabeza a cabeza", aseguran, en un vaticinio que no es del todo compartido por los allegados de su socia Olga Riutort. En el comando de Esteban Dómina, dicen que hubo un crecimiento del candidato de Unión por Córdoba, que se siente el apoyo de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, que hubo un claro traslado de votos de Riutort hacia ellos y que estarán "en el podio y con chances". Los operadores de Tomás Méndez, que encara el tramo final dejando al descubierto que arrastra tantas o más sospechas que sus acusados, indican que pelean el primero o segundo puesto.Está claro que a más de uno no le irá como piensa que le irá. Y que para alguno, un alejamiento del vaticinio no sólo lo puede dejar fuera de esta elección, sino también comprometer su carrera política. Oscuros fondos Mientras, la ciudad ve pasar una vez más una campaña de fenomenales gastos sin rendición alguna y con un dudoso origen. Mestre cumplió con la tradición de que el que gobierna es el que dispone más recursos, y Méndez nos recordó que por más nuevo que se pretenda ser en política siempre suele haber fondos turbios y dudosos por detrás.Ambos dijeron que recién nos van a contar de dónde los sacaron después de que se vote. ¿Hacerlo antes les hace correr algún riesgo?

