Temas del día:

Hobbes y Rousseau pasean por las calles de Córdoba

Varios especialistas que interpretaron lo ocurrido en las páginas del diario recurrieron a ambos filósofos para explicar los hechos del 3 y 4 de diciembre.

05 de enero de 2014 a las 11:25 a. m.
Hobbes y Rousseau pasean por las calles de Córdoba
Quiebre en la sociedad. Los especialistas coinciden en la ruptura de los lazos que unen al conjunto (Martín Baez / Archivo).

Aunque es habitual que se los presente en términos absolutamente opuestos a la hora de intentar explicar el estado de naturaleza del hombre, Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau llevan un mes paseando de la mano por las avenidas de Córdoba. Estos dos filósofos políticos clásicos, que no faltan en programa académico de ciencia política alguno, han sido los nombres más repetidos a la hora de intentar explicar los saqueos ocurridos en la ciudad de Córdoba hace un mes.Hobbes, inglés del siglo XVII, ha sido simplificado y hasta momificado en las bibliografías con su afirmación de que "el hombre es lobo del hombre", ya que especuló que antes de la organización y las imposiciones sociales los seres humanos viven en un estado de guerra y brutalidad. Suizo del siglo XVIII, Rousseau también dedicó buena parte de su pensamiento al problema del origen de la sociedad. En su caso, se lo suele referir con la idea de que "el hombre nace libre y bueno, aunque la sociedad la corrompe". La máxima obra de Hobbes es Leviatán, nombre que designa a un monstruo marino bíblico y que se coló en el vocabulario cotidiano para hacer referencia a entidades o fenómenos considerados negativos y, en ocasiones, destructivos. El libro más difundido de Rousseau es El contrato social, expresión que también se transformó en un lugar común a la hora de referirse al lazo que une a las sociedades. Cordobeses lobos En las páginas de Opinión que viene publicando La Voz del Interior desde los saqueos, se destacó el esfuerzo que hicieron políticos, psicólogos, economistas, sociólogos y especialistas de diversas ramas por tratar de encontrar explicaciones a lo que ocurrió entre la noche del 3 de diciembre y el amanecer del 4. Fueron muchos los que no pudieron evitar la tentación de citar a Hobbes o a Rousseau. Por ejemplo, el ex camarista federal y exministro de Gobierno de Eduardo Angeloz, Octavio Cortés Olmedo, fue uno de los que recurrió más directamente al planteo: "El problema de fondo es que se rompió el contrato social, que es la razón de ser del Estado", y a la hora de fundamentar recurrió a los dos pensadores. "Hobbes afirmaba que el hombre es el lobo del hombre y que mientras el ser humano vivió en estado de naturaleza, todos peleaban contra todos. Rousseau, en cambio, postulaba que el hombre nace bueno y que la sociedad lo corrompe. En Córdoba se rompió este esquema, en tanto que durante los días de zozobra que vivió la capital provincial no hubo ley. Nuestra sociedad se retrotrajo a los estadios primitivos, gober­nados sólo por las tendencias, los instintos y otros aspectos que se inscriben en lo más oscuro de la condición humana", añadió.Hugo Seleme, director del Programa de Ética y Teoría Política en la Universidad Nacional de Córdoba, opinó que aquella madrugada "Córdoba despertó brutalmente del sueño de vivir en una sociedad decente, organizada sobre la base de instituciones legítimas, de las cuales la ciudadanía se siente orgullosa y responsable", para reconocerse en "una especie de estado de naturaleza hobbesiano donde el otro es un enemigo potencial y no un conciudadano. Donde la vida, como decía Hobbes, es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta". Consumo corruptor El periodista y legislador juecista Ricardo Fonseca señaló que "los gobernantes sin freno ético caen en la codicia y la corruptela. No hay espejos dónde mirarse. Es cuando la violencia no se reconoce. Toda una visión hobbesiana". El abogado especializado en derecho municipal Miguel Casado prefirió citar la película cómica ¿Y dónde está el piloto? para criticar la falta de conducción que pareció tener la provincia en aquellas horas difíciles. El exrector de la Universidad Católica de Córdoba Rafael Velasco hizo hincapié en lo que consideró más penoso del conflicto: "Que cada uno de los actores involucrados ha atendido a sus propios intereses, en claro desmedro de los intereses de los ciudadanos".El biólogo Federico Kopta señaló que "se ha coronado al dinero como dios todopoderoso; y al consumo, como el ritual de su culto. Y si el acceso a bienes de consumo es el sentido de la vida, la posibilidad de tomar atajos está sólo limitada por la posibilidad de sufrir las consecuencias por obrar en forma antisocial".Desde la economía, Ramón Frediani apuntó como una de las causas más relevantes a los siete años consecutivos de inflación que sufre el país: "La inflación destruye los pilares fundamentales de la sociedad civilizada porque deteriora las relaciones humanas y origina un fuerte y permanente conflicto entre patrones y trabajadores, entre el Estado y sus empleados, entre empresarios y sus proveedores y clientes, entre deudores y acreedores".El exsecretario provincial de Lucha contra el Narcotráfico Sebastián García Díaz realizó otra lectura: "Hay un porcentaje importante que vive de la distorsión de trabajar para narcos, punteros políticos, barrabravas, patotas sindicales. Esta gente salió activada por una indicación de sus caciques, seguramente impulsados por una motivación política". Desde el psicoanálisis lacaniano, Diana Paulozky opinó que lo que ocurrió fue que "se ha roto el tejido social", ya que "lo que hace sujeto a un ser humano, lo que le da un referente, un sentido de pertenencia, lo que hace su estructuración, es el lazo con el otro. Es el lazo lo que se ha quebrado, lo que ha estallado en cada rotura, en cada saqueo".

Consumo y desigualdad

Fueron numerosas las opiniones publicadas en las páginas de La Voz del Interior que observaron los saqueos como reacciones sociales frente al desmedido consumismo y a la evidente desigualdad social.