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“Hay muy pocas esperanzas de que cese la corrupción”

El exdiputado nacional asegura que parte de la sociedad adhiere al “roban pero hacen”. En el Congreso Nacional impulsó cambios para atacar lo que denomina una “endemia”.

21 de abril de 2016 a las 12:01 a. m.
“Hay muy pocas esperanzas de que cese la corrupción”
Visión economicista. Vega dice que los gobiernos tienen una mirada sólo moral del impacto que la corrupción tiene en la sociedad.

"En nuestro país, un proceso judicial por corrupción tiene un promedio de vida de 14 años. Y sólo un índice de condena del cuatro por ciento". Quien habla es el abogado y exdiputado nacional por la Coalición Cívica Juan Carlos Vega. En 2012, en su paso por el Congreso nacional, el reconocido abogado fue autor de un proyecto de ley a través del cual planteó la modificación del Código Penal para delitos vinculados con la corrupción del poder. La iniciativa del por entonces diputado opositor, en la que detalló los efectos que tienen para la sociedad estos delitos, tuvo despacho de comisión y un importante acompañamiento de parte del amplio abanico político, incluido el kirchnerismo, en ese momento a cargo del Gobierno.A poco de ser tratado por la Cámara y con serias chances de lograr su aprobación, el proyecto fue bajado por el Frente para la Victoria, quien aplazó su tratamiento hasta que la iniciativa perdió estado parlamentario el año pasado. Hoy, cuatro años después y en medio de los numerosos acontecimientos públicos en los que se ventilan supuestos hechos de corrupción de la administración que dejó el gobierno el 10 de diciembre, el debate sobre el impacto de los delitos del poder tiene sobre la sociedad en materia económica, de criminalidad y de desigualdad social vuelve a estar en el tapete. Debilidades "La sociedad, a mi juicio, tiene muy pocas esperanzas de que el tema de la corrupción cambie en la Argentina. La indignación de los argentinos frente al recuento de los dólares de la familia Báez no durará mucho", asegura Vega, y sintetiza su postura en lo que considera "tres debilidades". "Tenemos –dice– la debilidad de la ley penal. El Código Penal es de 1926. En esa época, el lavado y el narcotráfico no existían. Además, en el Código Penal hay un fuerte acento punitivo en los delitos contra la propiedad y un nulo acento punitivo en los delitos del poder. La segunda debilidad es la de los jueces: hay jueces decentes, pero la matriz de la Justicia argentina está diseñada para ser obediente al poder de turno. A esos llamo 'jueces del poder'. Y la tercera debilidad es la de nuestra sociedad, que ha comprado de algún modo el 'roban pero hacen', algo que es muy grave", se explaya el profesional, que asiste, entre otras causas resonantes, al cordobés Víctor Saldaño, el único argentino condenado a la pena de muerte en los Estados Unidos.Para Vega, las altas tasas de criminalidad urbana, la injusta distribución de los ingresos y la desigualdad social tienen como eje conductor a la corrupción."Hay que quebrar el mito de la inocencia de la corrupción en relación con la economía y la inclusión social", resalta Vega."Cuando el presidente Mauricio Macri dice que la corrupción se soluciona con una ley del arrepentido se equivoca. La corrupción en la Argentina no es patrimonio del kirchnerismo, esto es un problema endémico, de larga data. Esta endemia, que es básicamente política y cultural –sigue el exdiputado de la Coalición Cívica–, tiene gravísimos impactos en la seguridad jurídica: ¿quién va a creer en el valor de la ley como regulador de orden social si sabe que un proceso por delitos del poder dura 14 años y tiene un cuatro por ciento de índice de condena?". En los argumentos de su proyecto, Vega sostiene que su abordaje se centra en combatir "la impunidad de la corrupción y no a la corrupción en sí misma". El abogado asegura que nuestro Código Penal "no contiene tipos legales precisos que criminalicen la corrupción" y que una "severa ley penal anticorrupción es el inicio de un cambio de una cultura de la corrupción a una cultura de la legalidad".En los últimos días, Vega mantuvo reuniones en Buenos Aires con dirigentes del Gobierno macrista. Les aconsejó que el Estado debe ser querellante en las causas de corrupción.